Presidenta Federación Noruega de Fútbol
Lise Klaveness (Meland, Noruega, 1981) ha sido la primera en múltiples frentes. Durante 14 años como jugadora profesional, fue internacional con Noruega en 73 ocasiones que le llevaron a ser subcampeona de la Eurocopa femenina en 2005. Trece años después se convirtió en directora técnica de la Federación Noruega de Fútbol que lidera desde 2022, siendo la primera mujer en hacerlo.
Igulmente se convirtió en pionera durante el año en curso, cuando entró a formar parte del Comité Ejecutivo de la UEFA. Con la equidad y la justicia social como banderas de su gestión, denunció, “en términos jurídicos”, la situación vivida por Palestina en los últimos años. Precisamete, la selección masculina de Noruega viene de vencer a Israel para acercarse a un Mundial por primera vez en casi 30 años.
Un encuentro que le puso en el foco mediático, bajo el que ella tiene clara su postura: “No estamos en contra Israel, sí en contra de que equipos de territorios ocupados compitan normalmente. Sean de Israel, Palestina o España“. A través de ese mismo posicionamiento democrático denunció la “falta de competencia” de los dos últimos Mundiales adjudicados a España, Portugal y Marruecos en 2030; y a Arabia Saudí en 2034.
Pregunta. Durante años, la selección de Noruega femenina, de la que usted formó parte, ha sido punta de lanza del desarrollo del fútbol. Curiosamente, ahora es al revés y la masculina, con Haaland u Odegaard está a las puertas de un Mundial por primera vez desde 1998. ¿Cómo se ha producido este vuelco?
Respuesta. Ahora mismo estamos teniendo buenos resultados con la selección masculina. De hecho, el equipo masculino está rindiendo un poco mejor que el femenino y hacía tiempo que no ocurría eso. Esperamos poder clasificarnos para el Mundial porque ahora tenemos grandes jugadores como Erling Haaland, Martin Ødegaard o Alexander Sørloth. Alrededor de 2010 nos dimos cuenta de que no íbamos a ninguna parte. Vivíamos en los años noventa, con un estilo de juego directo y físico, pero ya no lográbamos clasificarnos. Entonces establecimos una cooperación muy buena entre los clubes, la federación y la liga. Los clubes empezaron a crear academias y nosotros implementamos un sistema de clasificación para ellas. Además, creamos la “escuela de la selección nacional”, donde los entrenadores de los clubes más importantes trabajaban con la federación para formar talentos.
P. ¿Cuáles han sido las claves de esa captación y desarrollo del talento desde una edad temprana?
R. En Noruega los niños no ingresan en academias hasta los 14 años y ni siquiera se cuentan los goles en las categorías infantiles. Tenemos un sistema de base donde todos juegan: no se trata de competir, sino de participar. Hemos intentado mantener ese modelo, donde todos son bienvenidos pero también se fomenta la competencia sana. Pasamos unos 10 o 15 años construyendo este nuevo sistema en el que los talentos permanecen en sus clubes de origen. No son reclutados antes de tiempo. Erling Haaland, por ejemplo, se quedó en su club local, Bryne, hasta los 15 o 16 años, antes de irse al Molde. Ese es el sistema noruego: los jugadores permanecen mucho tiempo en su club de origen y, cuando necesitan competir a otro nivel, entran en la escuela nacional y otros programas. Cambiamos muchas cosas y vemos los resultados.

Lise Klaveness, presidenta de la Federación Noruega de Fútbol, junto a Maheta Molango, CEO de la Professional Footballers’ Association / WFS
P. Fue el 5-0 contra Israel el partido que acercó a Noruega al Mundial 2026. Durante estos últimos años, usted ha sido sensible con la causa palestina. ¿Cómo vivió este encuentro y el hecho de que Israel pueda seguir compitiendo en la UEFA? Máxime siendo usted miembro del comité ejecutivo.
R. Hemos de separar los asuntos: son dos casos distintos. Durante dos años hemos apoyado a la Federación Palestina en su denuncia ante la FIFA, que trata sobre el hecho de que Israel permite que equipos de territorios ocupados jueguen en su propia liga. Nuestro apoyo no es político, sino jurídico. Creemos firmemente en los sistemas basados en normas y en que los estatutos de la FIFA deben respetarse siempre, sin importar qué país esté implicado. No se puede jugar con equipos de territorios ocupados: ni España, ni Palestina, ni Israel, ni nosotros podríamos hacerlo. Apoyamos que el caso se estudie y, si se confirma, se sancione. Pero nuestra postura deportiva es clara: jugamos contra cualquier equipo que participe oficialmente en una competición.
El día del partido hablé con los periodistas israelíes para dejar claro que, por supuesto, condenamos los ataques del 7 de octubre (de Hamás), que fueron horribles. Debemos ser capaces de tener opiniones sobre una cuestión concreta y, al mismo tiempo, condenar la violencia. Respetamos mucho a la Federación Israelí de Fútbol
P. ¿Cómo fue la relación con la expedición de Israel que viajó a Oslo?
R. Cuando el sorteo nos emparejó con Israel, jugamos. Durante el partido los periodistas me preguntaron por lo que ya había dicho durante dos años, y en Israel se presentó como si trabajáramos contra ellos. No es así: trabajamos en favor de causas humanitarias y del respeto a las normas, algo que haríamos con cualquier país. El día del partido hablé con los periodistas israelíes para dejar claro que, por supuesto, condenamos los ataques del 7 de octubre (de Hamás), que fueron horribles. Debemos ser capaces de tener opiniones sobre una cuestión concreta y, al mismo tiempo, condenar la violencia. Respetamos mucho a la Federación Israelí de Fútbol. Nos reunimos con ellos en Oslo y nos alegramos de que el partido se jugara sin incidentes. Son un buen equipo y fueron respetuosos con nosotros. Ojalá ese sea el futuro: poder debatir principios sin que se vuelva algo personal.
P. En varias ocasiones ha hablado de proteger el modelo europeo, basado en la pirámide y que enfrenta directamente con modelos como el de la Superliga ¿Cuál es su visión sobre el futuro del fútbol continental?
R. El cambio siempre llega, y los líderes no podemos quedarnos anclados en el pasado. Pero el mayor valor del fútbol europeo es la comunidad y la solidaridad, y eso no puede quedarse en palabras vacías: debe estar presente en todo lo que hacemos. La UEFA y Aleksander Čeferin han sido firmes defensores del modelo deportivo europeo, con ascensos, descensos y redistribución del dinero. Sin embargo, en la próxima década será cada vez más difícil mantenerlo. No basta con defenderlo: hay que luchar por él. Lo que distingue al fútbol de otros deportes es el sentido de pertenencia de los aficionados, que sienten que el juego les pertenece. Si se les arrebata eso, no quedará nada.
P. ¿Cómo se logra el equilibrio entre generar comunidad y mantener o aumentar los beneficios?
R. La comunidad local y regional lo es todo. Y eso se olvida con facilidad cuando llegan los inversores o las nuevas competiciones. A veces se piensa que el dinero servirá para fortalecer la comunidad, pero si te alejas demasiado de ella, ya no la vuelves a ver. El fútbol debe ser comercial, sí, necesitamos generar ingresos, pero ese dinero tiene que volver al ecosistema. Si alguien viene al fútbol solo para ganar dinero y llevárselo fuera, este no es el lugar adecuado. Los recursos deben reinvertirse en el propio sistema.

Mariana Chamelette (Federación de Sao Paulo), Lise Klaveness (Federación Noruega de Fútbol) y Maheta Molango (PFA); en la mesa moderada por Jorge Mowinchel en el WFS de Madrid. / WFS
P. ¿Cree que el fútbol puede transformar sociedades? Por ejemplo, en lugares como Arabia Saudí o Qatar, sedes de Mundiales frente a los que usted tiene un posicionamiento crítico.
R. Sí, pero no separo los países. Cuando se otorgan Mundiales —a Qatar, Arabia Saudí, Marruecos o España—, debería aplicarse la misma gobernanza. Presentamos una objeción formal al proceso de adjudicación de los Mundiales 2030 y 2034, no contra ningún país, sino por la falta de competencia real en el proceso. Creo que es importante que haya fútbol en todas partes, y también competiciones en todas partes, no solo en los países democráticos. Nuestra postura siempre se basa en el proceso y en el respeto a las normas, no en excluir a nadie. Arabia Saudí, Qatar, Estados Unidos… Todos deben poder participar, pero debemos actuar con la mayor coherencia y principios posibles. Eso ha sido difícil históricamente, porque la transparencia disminuye cuando se acercan las adjudicaciones, y precisamente en ese momento es cuando más importante resulta. Tenemos grandes desafíos por delante.
La historia del Mundial no le pertenece a Rubiales, pertenece al movimiento que se generó. Debemos pelear por los derechos de las mujeres sin reducirlo todo a una sola persona. Cometió un error terrible, enorme, pero uno solo. Y es importante defender también el derecho individual a la justicia y a dejar atrás los errores
P. ¿Cómo vivió la victoria de España en el Mundial femenino de 2023, que quedó eclipsada por el ‘caso Rubiales’?
R. Ante todo, quiero felicitar a la selección española. Han llevado el fútbol femenino a un nuevo nivel. Ya lo demostraron también en la Eurocopa: todo mi reconocimiento para Inglaterra, pero España jugó el mejor fútbol del torneo. A pesar de todos los conflictos internos en su federación, fueron las mejores. Imagina cómo serían sin esos problemas; casi da miedo pensarlo. El Mundial de 2023 fue excelente. Estuve allí, en Australia, y fue un partido increíble. Por eso fue muy triste que todo quedara eclipsado por aquel caso. Debería haberse celebrado durante semanas, pero todo se centró en el escándalo. Apoyo al equipo en su lucha por los cambios necesarios en la federación. Pero también soy abogada defensora, y siempre pienso en el equilibrio: cuando Luis Rubiales se vio envuelto en ese caso, la rabia que sintieron muchos es la rabia acumulada de décadas, y yo la comparto.
P. Las internacionales españolas promovieron un cambio profundo que todavía está en movimiento. ¿El suyo es un ejemplo a seguir para concebir un nuevo fútbol?
R. Claro, la historia no le pertenece a Rubiales, pertenece al movimiento que se generó. Debemos pelear por los derechos de las mujeres sin reducirlo todo a una sola persona. Cometió un error terrible, enorme, pero uno solo. Y es importante defender también el derecho individual a la justicia y a dejar atrás los errores. Yo siempre tengo esa dualidad, porque de niña quería ser abogada defensora, proteger a todos sin importar sus errores. Así que intenté apoyar al equipo y hablar en su nombre, pero sin convertir el caso en un espectáculo mediático. Los medios adoran eso, pero el tema es más grande y el peso es demasiado para que lo cargue una sola persona. El cambio debe centrarse en la federación, en el sistema, y permitirles reconstruirse y avanzar.