El mayor problema de la NBA tiene nombre y apellido: Load Management
Médicos, jugadores, entrenadores y directivos debaten un tema que parece no tener solución, uno que afecta gravemente el producto para el fanático.
El problema más grave que tiene hoy la NBA, la fisura de la Matrix, sucede dentro de la cancha, pero empieza fuera. El load management, o cuidado de carga física de los jugadores, está arruinando la competencia. ¿Exageración? ¿Verdad? Tenemos que analizar el fenómeno desde lo cuantitativo y lo cualitativo.
En primer lugar, es importante saber lo siguiente: el load management es tan debatido como poco comprendido en la NBA actual. Los cuerpos médicos “sugieren” a los entrenadores, por lesión o prevención, que algún jugador -estrella o no- se ausente de un partido de la temporada regular. Hoy se estudia el ritmo de juego, se sabe mucho más que en años anteriores, y se preserva el físico de los jugadores (activos millonarios de las franquicias) para los momentos más importantes de la campaña. Es algo así como comprender el fenómeno como una maratón y no como una carrera de 100 metros llanos.
Pero esto, claro, viene con contraindicaciones. Porque altera de manera grave la naturaleza del producto. Para quien lo consume, pero también para los protagonistas. Hay un constante debate entre creyentes y escépticos sobre esta práctica. Para poder comprender el fenómeno, tenemos que abordarlo desde diferentes ángulos.
1. El origen del Load Management
La primera piedra se lanzó en marzo de 2012. Gregg Popovich, coach de San Antonio Spurs, sentó al Big Three de Manu Ginóbili, Tony Parker y Tim Duncan previo a un partido ante Miami Heat que iba a transmitirse por televisión nacional. La razón que dio el entrenador, en ese momento, fue risueña: los listó como “DNP – Old Age” (No juega – Por edad) en el marcador, algo típico de la filosofía simpática de Pop. Sin embargo, David Stern, comisionado mítico de la NBA y antecesor de Adam Silver, supo el gravísimo problema que podía originarse con eso. Multó entonces a los Spurs con $250.000 dólares por no informar a tiempo y de manera adecuada las ausencias.
Stern tenía razón. Para él, el fanático siempre estaba primero. El tiempo pasó. Y la práctica, lejos de alejar a los equipos por temor a perder dinero, se acrecentó hasta llegar a lo que pasa hoy.
2. Ritmo, lesiones, prevención y números lapidarios: el presente de la NBA
Un informe publicado por Lev Akabas de Sportico.com el pasado 6 de enero fue lapidario: en 2025-2026, los jugadores se perdieron 2.875 partidos. Este número absurdo creció a un ritmo 7% mayor a la temporada 2024-2025 y es un 28% más que hace dos años.
NBA players have missed 2,875 games this season, per @InStreetClothes
That’s up 7% from last year’s pace and up 28% from two years ago pic.twitter.com/OBCFsacImW
— Lev Akabas (@LevAkabas) January 6, 2026
¿Qué entendemos por ‘Pace’? Es el ritmo de juego. Mide el número estimado de posesiones por equipo en un partido: a mayor cantidad de posesiones, más rápido se juega y viceversa. Los números, queridos amigos, son los números: se dice que hoy el ritmo es más elevado que nunca, pero es falso. Los datos de Basketball Reference (pueden verlos aquí) señalan que el Pace en 2025-2026 es de 99.8. Es alto, claro, pero no cambia radicalmente lo de los últimos diez años. De hecho, en 2018-2019 el Pace fue 100.0 y en 2019-2020, 100.3.
Kevin Arnovitz y Kevin Pelton explicaron en 2019 lo que significaba el load management: “Los minutos jugados en partidos en vivo son solo uno de los muchos elementos que se miden al examinar la carga de un jugador en relación con su capacidad. Un jugador se esfuerza durante las prácticas, sesiones de habilidades individuales, trabajo cardiovascular, rutinas dinámicas de calentamiento, regímenes de recuperación pospartido, vuelos, falta de sueño, lo que sea. Toda esta información se introduce en el programa de gestión de carga, y un grupo formado por el jugador, el personal de entrenamiento, los científicos deportivos, los entrenadores, la dirección y, a menudo, los propietarios colaboran para observar los datos biométricos y determinar cuándo ese jugador está chocando con su capacidad de carga”.
Esto aclara un punto clave: a veces son lesiones y otras veces prevención. Ahora bien, con una mano en el corazón… ¿Estamos seguros de que los jugadores están lesionados? La situación es realmente muy fina porque llena a todos de dudas. Los datos en los “laboratorios” de las franquicias se desconocen. No seremos acá jueces de lo que los equipos hacen puertas adentro, pero la ausencia constante en juegos de noches consecutivas (back to back), y la prevención “por si las moscas”, provoca fastidio, desazón, y frustración. ¿En los jugadores? ¿En los entrenadores? No, en los fanáticos. A fin de cuentas, son los que de forma indirecta, con los tickets, o el control remoto, le dan vida a la liga y pagan parte de los salarios.
3. Las reglas del Load Management
Para entender bien quiénes, cómo y por qué lo hacen, Bobby Marks, una eminencia en esta clase de apartados, explicó en ESPN cuales son las cinco reglas del load management (o descanso) vigentes en la NBA. Esto, por supuesto, no aplica a si los jugadores están lesionados (o dicen estarlo):
a) No más de un jugador estrella puede estar ausente por partido por descanso.
b) Los equipos deben asegurarse de que sus estrellas estén disponibles para la televisión nacional y los partidos de la NBA Cup.
c) Los equipos deben mantener un equilibrio entre el número de ausencias de un partido para una estrella en los partidos en casa y fuera de casa, y la preferencia es que esas ausencias ocurran en los partidos en casa.
d) Los equipos deben abstenerse de cualquier suspensión prolongada cuando una estrella deja de participar en los partidos o juega con un rol significativamente reducido en circunstancias que afecten la integridad del juego. Ejemplo de esto: un jugador dice que tiene “dolor de rodilla” y no juega con el equipo más de 10 partidos cuando ya está clasificado o fuera de playoffs.
e) Los equipos deben asegurarse de que los jugadores sanos que descansan para un partido estén presentes y visibles para los aficionados.
Si un equipo infringe cualquiera de las reglas anteriores, estará sujeto a una multa de US$100.000 por la primera infracción, US$250.000 por la segunda y US$1.250.000 por la tercera. El equipo recibirá una multa de 1 millón más que su sanción anterior por cualquier infracción posterior a la tercera.
4. El fanático de la NBA pasa al último escalón
“Bueno, ante todo, no debería ser necesario (el load management)”, dijo recientemente Michael Jordan, en comparación a lo que ocurría en los años 90 con sus Bulls. “Nunca quise perderme un juego porque era una oportunidad para demostrar. Los fanáticos estaban ahí para verme jugar. Quiero impresionar a ese tipo que está en el final de las tribunas y que probablemente trabajó duro para conseguir una entrada o dinero para comprarla”.
El load management puede ser necesario, pero es horrible. Es el gran problema que tiene la NBA, básicamente, porque no tiene solución. O, al menos, no es sencilla. Depende de una decisión de un entrenador, aconsejado -y a veces sugestionado- por un cuerpo médico, y una decisión de multa subjetiva de la organización central que involucra una investigación exhaustiva de partes. En otras palabras, es difícil, por no decir imposible, castigar a alguien por sospecha.
¿Qué hacen los entrenadores cuando reciben el consejo de los cuerpos médicos? Por supuesto, se liberan de la responsabilidad. Hacer otra cosa sería negligencia y nadie quiere ser tildado con esa etiqueta. Entonces, ante el menor indicio, se quita al jugador del plantel y adiós problema. No se los juzga: es lógico, nadie quiere perder el trabajo ni cargar con la responsabilidad de que suceda algún hecho desagradable sobre todo con un aviso previo.
La NBA creó, hace tiempo, una regla para combatir el load management, pero terminó regresando en forma de boomerang: para competir por los premios de temporada, hay que jugar 65 partidos o más. Esto no solo no sirve para combatir la problemática sino que puede dejar afuera de la competencia por el MVP en 2025-2026, por ejemplo, a Nikola Jokic. Ya no se trata de quién juega mejor sino de quién logra llegar.
Steve Kerr, coach de Golden State Warriors, le contestó, públicamente, a Jordan. “En nuestro caso, cuatro de nuestros mejores jugadores tienen entre 35 y 39 años”, dijo Kerr a The Athletic. “Ahora tenemos equipos de rendimiento. Cuando jugaba con los Bulls, teníamos un entrenador y un preparador físico. Y ahora tenemos una gran cantidad de datos de nuestro equipo de rendimiento, que está compuesto por unas 10 personas”.
“Me avisan cuando nuestros jugadores son más vulnerables a las lesiones”, continuó Kerr. “Creo en esto. Creo en la ciencia y en tener jugadores sanos para los playoffs. Y si puedes intentar conseguirlo, y eso significa descansar a los jugadores durante el proceso, estoy totalmente a favor de hacerlo porque eso es lo que cuenta en los playoffs. No creo que haya datos exactos que puedan predecir todas las lesiones, pero sí creo que hay patrones que podemos ver, que los expertos pueden ver, que pueden ayudarnos a navegar la temporada”. Vale la pena aclarar que Kerr es uno de los grandes defensores de acortar la temporada regular.
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Kerr: “Tratamos de proteger lo mejor mejor posible a nuestros jugadores”
El entrenador de Golden State Warriors volvió a mencionar su preocupación por el ritmo de los partidos de NBA y el número de lesiones que se han visto en el inicio del torneo.
Eso sí, hay algo que no se dice a menudo: menos partidos significan menos dinero. Cuidado con lo que deseas porque se puede hacer realidad.
Y entonces, al final de las consideraciones, están los fanáticos. Pagan una entrada para ver a Giannis Antetokounmpo y se tienen que conformar con el hermano. Se sientan a ver a Stephen Curry pero se encuentran con De’Anthony Melton. ¿Victor Wembanyama? No, está cansado. Hoy juega Kelly Olynyk, lo siento. ¿En serio piensan que esto es aceptable? De tanto cuidar la salud de los jugadores, las estrellas van a terminar jugando contra su propio espejo.
5. A modo de conclusión
La NBA está en una encrucijada fenomenal que sigue in crescendo. Cada año que pasa se hace más profunda, y las lesiones de aquiles de Tyrese Haliburton y Jayson Tatum en los playoffs pasados, acrecentaron esta política. Han sido alicientes para profundizar el concepto de load management, hoy aceptado por la mayoría. Nadie quiere arriesgar: ni los jugadores, ni los médicos, ni los entrenadores. Pero en el medio, queridos amigos, está el producto. Y no quiero decir una cosa por otra: me parece uno de los problemas más importantes que ha tenido la liga en toda su historia.
¿Se necesita una nueva regla? ¿Un cambio de enfoque? Acortar la temporada sería algo así como rendirse, pero hoy, dadas las circunstancias, no se descarta. Lo cierto es que con esto hay que actuar y hay que hacerlo ahora.
Empiezan a verse el decorado, las luces y también algunas impurezas. Mañana será, duele decirlo, demasiado tarde.