El Lyon y el arte de sobrevivir con éxito
Lo que está haciendo el Lyon esta temporada tiene un mérito enorme que no debe pasar desapercibido. Los gravísimos problemas financieros atormentan al club desde hace años, y, para un equipo con tanto nombre en la historia del fútbol francés, la situación actual es tan complicada como admirable por su capacidad para resistir.
El Lyon lleva tiempo arrastrando una deuda masiva y ha tenido que hacer auténticos malabares para mantenerse a flote. En junio, incluso fue descendido administrativamente a la Ligue 2, aunque logró salvar la categoría vendiendo parte de sus activos más valiosos: el 45% del Crystal Palace a través del grupo ‘Eagle Football Holdings’ de John Textor, y también la mayoría de las acciones de su equipo femenino, probablemente el mejor de la historia.
Gracias a ese drástico saneamiento y a la reducción de su masa salarial, el club demostró la solvencia necesaria para conservar su plaza en la Ligue 1. Pero el precio, como siempre, también lo pagó el primer equipo. Como es habitual, se vio obligado a vender a todas sus estrellas: Cherki, Mikautadze, Lacazette,… y a sustituirlas por jugadores a bajo coste, sin poder optar por grandes nombres.

Paulo Fonseca, entrenador del Lyon / ALESSANDRO DELLA VALLE / EFE
Aun así, Pablo Fonseca ha conseguido armar un equipo competitivo, con un estilo reconocible y una fuerte apuesta por los jóvenes. Prueba de ello es su actual cuarta posición en la Ligue 1, a solo dos puntos de los puestos de Champions, competición que el Lyon no disputa desde 2020. Además, han logrado cerrar como líderes la fase de liga de la Europa League, por encima de equipos como Aston Villa, Roma o Porto.
En su última victoria ante el PAOK (4-2), el equipo jugó sin varios titulares como Tolisso, Šulc o un Endrick que no los eligió por casualidad: el técnico portugués ha demostrado confianza plena en el talento joven. Tres de los cuatro goles llevaron la firma de la cantera: Rémi Himbert y Alejandro Rodríguez (ambos de 17 años) y Khalis Merah (18), perlas de una academia que sigue sacando talento a raudales.
Un mercado impecable
Si el Lyon del año pasado vivía de las genialidades de Cherki y los goles de Lacazette, el de este curso es todo lo contrario: un bloque coral, dinámico y vertical, levantado sin grandes estrellas. La visión de la dirección deportiva ha permitido armar una plantilla competitiva desde la supervivencia creativa: un mercado inteligente, centrado en jugadores infravalorados y de ligas secundarias.

Adam Karabec celebra su gol / Associated Press/LaPresse / LAP
El caso de Pavel Šulc resume a la perfección esta nueva política. Fichado por 7,5 millones desde el Viktoria Plzen, el mediapunta checo se ha ganado a la afición con 12 goles y 8 asistencias. Su fichaje, como el de Tyler Morton, Alfonso Moreira, Dominik Greif o Rubén Kluivert, demuestra la eficacia de un proyecto que invirtió apenas 50 millones este verano.
Ganar para sanear las cuentas
El Lyon vive en una delgada frontera entre la supervivencia institucional y el éxito deportivo. Clasificarse para la Champions o conquistar la Europa League no sería solo un logro deportivo, sino un paso de gigante hacia la estabilidad económica. La gravedad de su deuda ha convertido las competiciones europeas en una necesidad más que en un objetivo, porque solo los ingresos de la Champions podrían detener la hemorragia financiera.
En este contexto, el trabajo de Pablo Fonseca y la irrupción de los jóvenes se vuelven fundamentales para sostener un proyecto que camina sobre el alambre. Brillar en lo deportivo ya no es solo cuestión de orgullo para la afición, sino el único camino viable para evitar un colapso total y que el Lyon siga siendo, pese a todo, uno de los grandes símbolos del fútbol francés.