Beccacece, el hombre de códigos que llevó a Ecuador al Mundial 2026

Es fácil afirmarlo hoy, pero Sebastián Beccacece siempre fue una de esas personas destinadas a hacerse un nombre en el fútbol. Debió haber quedado claro cuando era entrenador en su primera etapa en Defensa y Justicia y, aun sin tener como respaldo una carrera como jugador, empezó a hacerse notar un poco por su particular apariencia y otro tanto porque ya se vislumbraba su capacidad. Lo que después quedó más claro es que detrás de ese pelo lacio y rubio había un entrenador estudioso y metódico, que se ganó un respeto a fuerza de buenos rendimientos de sus equipos que se tradujeron en resultados, como los que llevaron a Ecuador al Mundial 2026.

Como Lionel Messi, y además como Lionel Scaloni, Marcelo Bielsa, Mauricio Pochettino y Gustavo Alfaro, que al igual que él dirigirán en el Mundial, Sebastián Beccacece es otro hijo de la provincia de Santa Fe, uno de los grandes semilleros de sabiduría de fútbol del mundo. Nacido en Rosario en 1980, empezó su carrera como entrenador en el momento de la vida en que algunos comienzan la de futbolista, para la que él entendió rápido que no tenía condiciones: fue poco después de haber cumplido 19 años, nada menos que en Renato Cesarini, el club de Jorge y Eduardo Solari, emblemas del fútbol de la ciudad y además de Newell’s, el equipo del que Beccacece es hincha.

Poco después comenzó su vínculo con Jorge Sampaoli, que lo contactó en 2002 por una recomendación que le hizo Claudio Vivas. La idea era que se integrara al cuerpo técnico con el que iba a hacerse cargo de Sport Boys, en Perú. Y allí fue Beccacece, con apenas 22 años, a iniciar un camino que, junto al nacido en Casilda, lo llevaría por diferentes partes del mundo con algunos alegrías pero sobre todo, en esa etapa, muchos sinsabores.

Su trabajo en ese entonces pasó a ser el de “ayudante técnico, para tener diálogo con los jugadores y para planificar los partidos”, especificó Beccacece en una entrevista con El Gráfico en 2016, en la que confesó además: “Los primeros ocho años fueron muy difíciles porque no llegaban los resultados que deseábamos. El mérito fue sostenernos pese a la adversidad”.

Beccacece y el no a Bielsa

Una de las grandes emociones que le regaló su carrera fue conocer a una de las personas que más admiraba. Marcelo Bielsa había marcado su corazón futbolero cuando todavía era un niño y lo vio conducir a aquel Newell’s campeón en 1991 y 1992, que arañó la gloria en la Copa Libertadores pero cayó en los penales ante el enorme San Pablo de Telé Santana. Ya en 2004, un muy joven Beccacece tuvo la chance de dialogar con él cuando trabajaba en Perú con Sampaoli. Y en 2007 el Loco le acercó la oportunidad con la que más soñaba. Pero le dijo que no.

“Cuando nos echaron de Sporting Cristal, Marcelo me llamó para formar parte de un nuevo cuerpo técnico. Le dije que no, porque me pareció que era lo correcto. No le había prometido nada a Jorge, pero él con 22 años me había dado la oportunidad de trabajar en el profesionalismo. Actué de la manera en que me parecía que debía hacerlo”, evocó en una nota con Olé. Beccacece sintió que por encima de ese sueño que se le iba a cumplir estaban los códigos. No los tan aludidos del fútbol. Los de la vida, que son los más importantes. Y en esos casos, no iba a hacerse el distraído. Ni en ese entonces ni después.

Por las causas o los azares de la vida, mantenerse al lado de Sampaoli a pesar de las tentaciones tuvo poco después su premio. Llegaron entonces los mejores tiempos, con títulos locales en la Universidad de Chile, que con su buen fútbol hizo hablar a toda Sudamérica. Y después en La Roja, que bajo su conducción llegó a los octavos de final en Brasil 2014 tras vencer en la fase de grupos por 2-0 nada menos que al campeón defensor, España. Un año más tarde, logró ante su público la anhelada primera Copa América de su historia al vencer en la definición por penales a Argentina.

Empezar el camino propio

Después de más de una década como ayudante del DT de Casilda, Beccacece decidió comenzar su experiencia como cabeza de grupo. Al principio todo volvió a ser difícil: le tocó debutar en 2015 en un club que ya conocía como la U de Chile, donde había dejado un grato recuerdo como parte del cuerpo técnico de Sampaoli. Pero los resultados no acompañaron y las presiones para una de las camisetas más pesadas del país fueron demasiado para los dirigentes. La desvinculación se tornó inevitable. Y entonces, después de tanto viaje, le tocó al año siguiente hacer una experiencia en su país natal.

Un club con un proyecto futbolístico claro como Defensa y Justicia, que estaba terminando de afianzarse en Primera División, resultó el espacio ideal para que Beccacece tuviera el apoyo necesario para su proyecto. Su nombre empezó a ser vinculado al de un equipo con muy buen juego y en claro crecimiento, con el que consiguió buenos resultados en el torneo local y en la Copa Sudamericana. Cuando ya Beccacece había encontrado la plataforma ideal para afianzarse como entrenador, le llegó un llamado al que no pudo decirle que no: su mentor, Sampaoli, lo convocó para que volviera a ser su ayudante nada menos que en el seleccionado argentino, que tenía muy comprometida la clasificación al Mundial de Rusia.

Lo que siguió está fresco en la memoria colectiva: un ciclo irregular en el que a duras penas la Selección consiguió una de las plazas para la Copa del Mundo; una participación muy floja, con eliminación en octavos de final; cuestionamientos al cuerpo técnico; y una versión que circuló con fuerza, de un enfrentamiento puntual entre Lionel Messi y Beccacece por un supuesto entredicho en una práctica. “Nunca existió nada, pero se instaló y forma parte de la fábula. Entiendo que el juego es así y sirve, pero no es la realidad”, comentó recientemente el actual DT de Ecuador, al que todavía se lo consulta sobre el tema. Sobre aquel ciclo fallido con Argentina, también tiene su versión: “Con Chile preparamos el Mundial 2014 durante un proceso de tres años, y el recorrido estuvo tapizado de certezas y descubrimientos muy bonitos. En la Argentina, entre el poquito tiempo que tuvimos, más decisiones desacertadas, todo fue más traumático”.

La llegada de Beccacece a Ecuador

Por el fracaso en Rusia, la dirigencia de la AFA decidió barajar y dar de nuevo en el seleccionado. Con un nivel de compromiso similar al que había mostrado una década antes cuando rechazó la propuesta de Bielsa, Beccacece no quiso seguir después de la ida de Sampaoli. Otra decisión fue la de Lionel Scaloni, parte también de ese cuerpo técnico, que optó por continuar para hacerse cargo de un barco que parecía a la deriva, cuando era una utopía pensar en la consagración en Qatar.

Dicen que no hay mal que por bien no venga. Y aunque a veces cueste hallarle sentido al refrán, lo concreto es que después de la decepción mundialista vino lo mejor de la carrera solista de Beccacece. Dos nuevos ciclos exitosos en Defensa y Justicia (que incluyeron su primer título, con la Recopa Sudamericana 2021), más la chance de dirigir a grandes como Independiente y Racing, lo instalaron definitivamente entre los técnicos argentinos más prestigiosos. Dio el salto al fútbol europeo para dirigir a Elche, y en 2024 le llegó la chance para hacerse cargo de Ecuador, que buscaba meterse en el Mundial después de haber arrancado las Eliminatorias tres puntos debajo del resto por una sanción disciplinaria.

Al menos por lo visto hasta el tiempo previo a la Copa del Mundo, el nuevo desafío parece haberle caído a Beccacece en el momento justo de su carrera. Su mensaje llegó de inmediato a los jugadores ecuatorianos y el equipo apenas perdió, desde septiembre de 2024 hasta hoy, en el partido del debut, 1-0 ante Brasil como visitante. Atravesó con éxito las Eliminatorias y se ganó la chance de medirse en junio ante los mejores, empezando por una fase de grupos en la que enfrentará a Costa de Marfil, Curazao y Alemania. Una cosa está clara: pase lo que pase, el DT siempre intentará elegir el camino correcto, más allá de las tentaciones que anden dando vueltas por el camino.

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