Ansu Fati, cifras ‘a lo Kane’ pese a los constantes problemas físicos
Es difícil no pensar en cómo habrían sido estos primeros años de Ansu Fati en el fútbol profesional de no haber sufrido tanto con las lesiones. Su juego ha cambiado porque su cuerpo no responde igual. De ser un extremo autosuficiente y letal, a un futbolista más asociativo que busca arroparse por dentro. Eso sí, el talento y la capacidad para ver portería siguen ahí. Especialmente cuando está con confianza.
Lo demostró recientemente con un gol de vaselina para derrotar al Lens, líder en aquel momento de la Ligue 1. Un tanto para constatar que su calidad nunca se ha esfumado y otro nuevo detalle de clase a considerar en una temporada no exenta de altibajos en Mónaco.
Cedido por el Barça al Principado, con opción de compra a final de curso de 11 millones de euros, el hispanoguineano pelea por encontrar estabilidad y continuidad en su juego. Con 9 tantos en 20 encuentros, Ansu Fati es el segundo máximo goleador de la plantilla, solo superado por Folarin Balogun, que suma 11 en 32 citas, pero casi nunca es titular. El motivo son sus constantes problemas físicos.
Un gol cada 71,5 minutos
Cuando salta al campo, su impacto es inmediato y Ansu Fati está transformando eso en su mejor argumento para ser importante cuando su físico se lo permite: la eficacia de cara a puerta le respalda, con un ratio de un gol cada 71,5 minutos, un registro que le coloca entre los delanteros más determinantes de las cinco grandes ligas europeas. Teniendo en cuenta su intermitente participación, los datos aún adquieren más valor.

Ansu Fati, antes de un partido con el AS Mónaco / @ansufati
Ousmane Dembélé, con un gol cada 86 minutos; y Mason Greenwood, con una diana cada 124,4 minutos, le persiguen en una tabla que domina Harry Kane con cifras de extraterrestre. El internacional inglés ve portería cada 66 minutos. Que el nombre de Ansu aparezca en esta conversación no es un detalle menor.
Eso sí, las cifras no deben esconder los problemas físicos, ni los problemas físicos las escandalosas cifras. Este nuevo Ansu, más interior y menos extremo, también puede ser determinante cuando el físico se lo permite. Esperemos que, de una vez por todas, pueda encontrar la regularidad que eleve su techo actual.