Deberías haber visto entrenar a ‘El Fenómeno’, algunos dejaban de jugar para mirarlo
Zidane echa la vista atrás para recordar algunos de los mejores momentos de su carrera deportiva. Lo hace en una entrevista en el diario L’Equipe en la que él mismo describe esos instantes que han quedado para el recuerdo.
Muchos de ellos tienen que ver de su doble etapa en el Real Madrid, primero de jugador y después de entrenador. Como futbolista formó parte de la etapa de ‘Los Galácticos’ y coincidió con el brasileño Ronaldo para el que sólo tiene buenas palabras. Por encima de todo, destaca su calidez humana y su calidad en el terreno de juego.
Realmente era ‘El Fenómeno’. Además, era tan amable y divertido. Querías hacer lo que fuera por ser su amigo
“‘El Fenómeno’. Sigue siéndolo. Único. Tuve la suerte de jugar con él mucho tiempo en el Real Madrid. Realmente era ‘El Fenómeno’. Además, era tan amable y divertido. Querías hacer lo que fuera por ser su amigo. Pero deberías haberlo visto entrenar. Impresionante. Algunos dejaban de jugar para verlo. Era tan hermoso como un partido”, dice en L’Equipe.
Así fue la volea de Zidane que le dio la Novena al Real Madrid
Colgadas las botas, le llegó un nuevo cargo en el Real Madrid: fue el entrenador del equipo y dirigió a algunos de los mejores futbolistas del mundo con los que conquistó numerosos e importantes títulos, entre ellos, tres Champions consecutivas. Unos jugadores que le dejaron huella.
Veía entrenar a Modric, Kroos, Cristiano Ronaldo o Benzema. No había nada que decir, salvo mirar
“Es en los entrenamientos donde se ven los grandes jugadores. Sentí lo mismo cuando era entrenador del Real Madrid. No decía nada. Veía entrenar a Modric, Kroos, Cristiano Ronaldo o Benzema. No había nada que decir, salvo mirar. Todos eran talentosos y profesionales. Nunca perdían la posesión“, explica en el diario galo.
Esas tres fotos seguidas […] son como una apoteosis suspendida
Magia en la final de Champions y el día que le cambió la vida
Otro momento icónico fue el espectacular gol de volea que le marcó al Bayer Leverkusen en la final de la Champions en Glasgow en 2002: “Esas tres fotos seguidas […] son como una apoteosis suspendida. Fue lo que me permitió completar mi vitrina de trofeos. Vine al Real Madrid para ganar la Champions League. La ganamos con ese gol. No está mal, ¿verdad? Era el último gran trofeo que me faltaba”.
Y, por último, Zidane recuerda la conquista del Mundial con Francia en 1998. “Al día siguiente de Brasil, comprendí que mi vida nunca volvería a ser la misma. Es cierto: la selección francesa me cambió la vida”, termina en L’Equipe.