“Cuando está el Capitán, hay que ganar”
Hay un ligero aroma merengue en la victoria del AC Milan en el derbi de Milán. Al término de otra actuación conmovedora, hecha de lucha, kilómetros recorridos y balones recuperados, Luka Modrić se refirió a la presencia de Sergio Ramos en la grada durante la entrevista con CBS: “Delante del Capitán hay que ganar”. Sergio respondió poco después con un mensaje en Instagram: “¡Muchas gracias, Lukita mío!”.
En un partido que podía cerrar definitivamente el campeonato, con un potencial +13 a favor del Inter, el Milan puede haber reabierto la pelea por la Serie A. Por séptima vez consecutiva -invirtiendo de manera clara la tendencia de los derbis en la etapa de Stefano Pioli (fueron seis seguidos perdidos) -el Milan se mantiene invicto: victoria 1-0 y una esperanza que sigue viva.
El gol decisivo lo firma un protagonista inesperado: Pervis Estupiñán, que había quedado en un segundo plano tras la irrupción del canterano de 2005 Davide Bartesaghi.
La jugada del Milan es de altísima escuela: apoyo de primeras con la zurda de Youssouf Fofana, descarga de Rafael Leão de espaldas a portería y control orientado, otra vez de Fofana, que con la izquierda filtra un pase perfecto al espacio para Estupiñán. El ecuatoriano define con un zurdazo directo a la escuadra.
La acción, cómo no, nace de un cambio de orientación de un “chaval” de 41 años que está dominando el campeonato jornada tras jornada.
La actuación de Luka Modrić es otra prueba de su grandeza eterna. A los dos minutos ya lanza el primer aviso con un zurdazo que se marcha rozando el palo; después, como viene haciendo desde el inicio de temporada, se pone al servicio de un Milan obrero, que se repliega en bloque bajo y se compacta.
Recupera nada menos que ocho balones, gracias a su extraordinaria capacidad para anticipar trayectorias. Enciende San Siro con sus carreras, su agresividad en la presión y sus duelos.
Hay dos detalles en el tramo final que explican su grandeza. Primero, en el 90’: conduce el balón cuando el equipo está exhausto, progresa por la banda derecha y sufre un posible empujón de Petar Sučić, que aun así logra recuperar el balón; el árbitro no pita. Entonces Modrić reacciona con furia competitiva, corre hacia su compatriota y le entra por detrás en plancha y lo derriba. Es el minuto 90… y parece tener más energía que nadie. Siempre se habla de su clase y de su técnica, pero ante todo es un atleta de élite.
Después, en un córner ya en el descuento, Luka percibe la magnitud del momento. El Inter ha marcado 15 goles en jugadas a balón parado en la Serie A. El Milan está contra las cuerdas. El croata lo entiende al instante y reclama a gritos el apoyo de todo el estadio con un gesto teatral. Director de orquesta del universo rossonero, dentro del campo y también en la grada.
En el último despeje de Mike Maignan pregunta al árbitro si va a señalar el final. El colegiado asiente y, antes incluso de que el portero saque, Luka levanta los brazos al cielo. A los 41 años, mantiene a todo un pueblo con vida en la carrera por el Scudetto.
Fuera de San Siro, entre los aficionados de las viejas generaciones -que han visto pasar a muchos campeones- el pensamiento es unánime: como Luka, aquí se han visto muy pocos. El Milan sigue vivo y se aferra a un dato: nunca ha ocurrido que uno de los dos clubes de Milán haya ganado el Scudetto después de perder ambos derbis