Hervé Renard, el técnico que unió el fútbol femenino y masculino, regresa con Arabia Saudita al Mundial 2026
El hombre parece más el galán de una película hollywoodense de los 80 que un entrenador. Alguno podrá decir que se está cayendo en un estereotipo pero debería reconocer que Hervé Renard, con su elegancia y su estampa, impone en el campo de juego una presencia poco habitual para el mundo del fútbol. Valen como muestra algunos de los apodos que le impusieron: “El Serio”, “El Mago Blanco” y -el más elocuente- “El Príncipe Encantador”. Claro que si algún desprevenido se queda sólo en la superficie estará errado: el francés es un entrenador versátil y sabio, con la muñeca necesaria para dirigir con éxito en África, Asia y hasta poner a prueba su conocimiento en el fútbol femenino, como para terminar de mostrar que su oficio no conoce de fronteras de ningún tipo. Y para volver a hacerlo con Arabia Saudita en el Mundial 2026.
Para los argentinos, su imagen siempre estará ligada al 22 de noviembre de 2022, día en que la Selección sufrió una de las caídas más sorpresivas y dolorosas de su historia. Pero no sólo quedó marcado a fuego el 2-1 de Arabia Saudita en el debut mundialista, sino también la profecía que pronunció Renard al final del encuentro. “Argentina será campeona”, sorprendió en la conferencia de prensa posterior al partido. Un audaz, en momentos en que pendía de un hilo incluso la clasificación del seleccionado a octavos de final. Pero al final del torneo, cuando Lionel Messi alzó la copa más deseada, quedó claro que algo había visto Renard en ese equipo al que acababa de vencer. Se puede creer eso o que tiene el don de la adivinación. Cada uno elige.
Es difícil establecer qué porcentaje de mérito le corresponde al francés en aquel triunfo de los sauditas y cuánto a jugadores como Salem Al-Dawsari, que clavó su remate en el ángulo para el gol definitivo. Aunque está claro que sus palabras en el vestuario durante el entretiempo fueron un revulsivo importante para torcer el ánimo de un equipo que en la primera etapa había sido superado. “Messi tiene la pelota en el centro del campo y ustedes se quedan parados frente a la defensa. ¡Sáquenle una foto si quieren!”, azuzó el DT en un ataque de furia. Cuarenta y cinco minutos después, se había dado vuelta el resultado. Creer o reventar.
Hervé Renard, un trabajador de tiempo completo
Renard, como les pasó a tantos otros, recién trascendió en el mundo del fútbol por lo que hizo afuera del campo. Como jugador fue uno más, y podría decirse -sin temor a que lea estas líneas y se ofenda- que lo más destacable que se puede encontrar en su currículum es el breve período en el que fue compañero en Cannes FC de Zinedine Zidane, que daba los primeros pasos en su recorrido de crack. A los 29 años, entendió que lo suyo con la redonda en los pies no daba para más.
Ya como cabeza de grupo, la historia fue distinta, aunque le tocó trabajar más de la cuenta en esos primeros pasos en Draguignan, club de quinta división de Francia en el que se retiró como jugador y comenzó enseguida su tarea como entrenador principal en 1999: “Me despertaba a las 2.30 y hacía tareas de limpieza en un bloque de edificios de departamentos. Trabajaba ahí hasta el mediodía, y después de almorzar salía al entrenamiento. Volvía a casa a las 21 y me iba a la cama a las 23. Así todos los días”, contó en una entrevista con BBC Sport en 2019.
No era de extrañar, después de esa experiencia, que Hervé Renard no temiera explorar destinos a los que otros colegas tal vez les ponían mala cara. Ni el ascenso profundo inglés con Cambridge (cuarta división) ya en 2004 o Cherbourg al año siguiente en su país natal. Y después, el salto a selecciones en África: primero como asistente técnico en Ghana y luego como entrenador principal en Zambia, Angola y Costa de Marfil, para llegar finalmente a su primera experiencia mundialista con Marruecos en 2018, cuando estuvo a punto de llegar a octavos de final. Otra vez estuvo cerca de meterse entre los mejores 16 en Qatar 2022 con Arabia Saudita, pero después de la gran victoria en el debut, las caídas ante Polonia y México lo privaron de avanzar. Pronto iba a probar otra vez un camino poco convencional.
Cambiar el chip, del Mundial masculino al femenino
Acostumbrado a nuevos desafíos, ya en 2023 Hervé Renard no dudó a la hora de aceptar un llamado de su país natal. Era nada menos que para dirigir a un seleccionado, pero no el de varones, que acababa de ser subcampeón en Qatar, sino el femenino, que se disponía a su vez a jugar su Mundial. Así, rompió la barrera para convertirse en el primer entrenador en dirigir en Copas del Mundo de fútbol jugadas en años consecutivos.
Poco más de siete meses después de aquella experiencia en Arabia Saudita, Renard consiguió llevar al equipo de mujeres de Francia a los cuartos de final. Y aunque ya estaba el antecedente del inglés John Herdman, que dirigió en Mundiales al seleccionado femenino de Nueva Zelanda (2007 y 2011) y al masculino de Canadá (2022), “El Príncipe Encantador” sí fue el primero en ganar partidos en ambas competencias.
“Las mujeres son muy profesionales y escuchan cada cosa que les decís. Eso hace que tengas que ser extremadamente cuidadoso con cada palabra y no cometer errores. Es una experiencia que me hizo muy feliz y no tengo dudas de que me hizo mejor como persona y como entrenador”, comentó Renard durante esa etapa, que resultó breve: ya en octubre de 2024 decidió volver a Arabia Saudita para llevarla a un nuevo Mundial.
Tiempo de revancha con Arabia Saudita en el Mundial 2026
Hervé Renard, más sabio después de haber explorado ese terreno que algunos colegas varones rechazan, quiere que su tercera oportunidad de dirigir en Mundiales sea la vencida y poder finalmente superar la fase de grupos. No se ve fácil el panorama: tendrá enfrente primero a Uruguay, luego a España y por último a Cabo Verde.
Pero por un lado, esta Copa del Mundo abre la puerta a una posible clasificación como mejor tercero de la zona. Y por otro, no será él, que fue clave para cambiar la mentalidad de los jugadores sauditas y que supieran que podían contra cualquiera, quien dará por perdidos los partidos antes de jugarlos, por muy empinada que luzca la pendiente. En ese hombre al que le dicen “El Serio” y en una generación que ya sabe de dar enormes sorpresas, confían en Arabia para saltar una nueva barrera.