Arthur, la brújula de Grêmio
Hay futbolistas que mejoran a su equipo. Y luego está Arthur, que directamente logró cambiar el estado de ánimo de Grêmio. Los números no engañan. El ‘antes’ y el ‘después’ del equipo brasileño con la aparición del ex del Barça es una cuestión estadística.
Sin el mediocentro, Grêmio apenas rascó 6 victorias en 24 jornadas, navegando en aguas turbias: en la 14ª posición y a solo cuatro puntos del descenso. Con Arthur asentado en la sala de máquinas, el equipo dio un giro importante: 6 triunfos en 14 partidos, escalando hasta la 9ª plaza y ampliando el colchón con el descenso hasta los seis puntos.
Feliz en Grêmio
Donde más se ha notado su impacto ha sido en casa. Grêmio pasó de ser el 14º mejor local del campeonato al 11º, sumando 15 puntos de 24 posibles con Arthur sobre el césped. Melo era el metrónomo del equipo, el que ordena, manda y decide cuando subir el ritmo, o por contra, cuando dormir los partidos.

Arthur impresionó de nuevo en el Gremio / ‘X’
Arthur promedió 70,2 toques y 53,3 pases por partido, con un 94% de precisión, un registro de élite que se mantiene incluso en campo contrario (94%), donde está más presionado y las opciones de pase se reducen. En campo propio tampoco falla (92%) y añade un recurso clave para estirar al equipo: 4,2 envíos largos por encuentro con un 80% de acierto, ayudando a romper líneas con un solo envío.
El dato que lo explica todo: el 15,4% de la posesión de Grêmio pasa por sus botas, el porcentaje más alto de todo el Brasileirao para un jugador en solitario. Pero Arthur no vive solo de la creación. Su influencia también se nota sin balón: 7,4 recuperaciones por partido, 2,2 entradas y 6,2 duelos ganados, con una eficacia del 69%. También trabaja. Arthur fue la brújula de Grêmio.