Comprendí que mi vida había cambiado cuando en 2019 la gente comenzó a reconocerme por la calle
En un mundo históricamente dominado por hombres, Stéphanie Frappart se ha convertido en una referencia absoluta del arbitraje mundial. Desde la Ligue 1 hasta la Champions League, pasando por la Eurocopa o el Mundial, la francesa no solo dirige partidos de élite; también ha abierto la puerta para que las mujeres impartan justicia en los escenarios más exigentes del deporte rey. Este 8 de marzo, su historia recuerda que el talento no entiende de género.
Exfutbolista y árbitra por vocación desde los 13 años, Stéphanie Frappart (Le Plessis-Bouchard, 14 de diciembre de 1983) es la figura a seguir por todas aquellas mujeres que sueñan con dirigir los mejores partidos posibles. Internacional desde 2009, hizo historia en 2011 al convertirse en la primera árbitra en dirigir un partido masculino de la Tercera División francesa. Tres años después, repitió la gesta en Segunda. Su firmeza, su lectura táctica del juego y su precisión disciplinaria aceleraron un ascenso que ya no se detendría.
El talento no entiende de género
También jugó al fútbol, pero lo acabó dejando porque “el fútbol femenino no estaba particularmente desarrollado”, como reconoció a ‘The Athletic’ hace unos años. Seguramente, no esperaba entonces todo lo que iba a lograr en el arbitraje. Frappart también fue la primera mujer en dirigir un partido de la Ligue 1 en 2019, un Amiens–Estrasburgo, un hito que traspasó las fronteras galas: ni en LaLiga ni en la Premier League habían tenido todavía a una mujer dirigiendo un partido masculino.

Stéphanie Frappart, árbitra de fútbol francesa / Ligue 1
Fue entonces cuando realmente se dio cuenta de lo que estaba logrando. “Comprendí que mi vida había cambiado cuando en 2019 la gente comenzó a reconocerme por la calle”, expresó a la ‘CNN’ en una entrevista. Ese mismo año rompió otra barrera: el 14 de agosto arbitró la final de la Supercopa de Europa entre Liverpool y Chelsea, convirtiéndose en la primera mujer en dirigir una gran final masculina de competición UEFA. De hecho, todo el equipo arbitral estuvo conformado por mujeres.
Mejor Árbitra del mundo en 2019 por la IFFHS
Su talento no pasó desapercibido: en 2019 la IFFHS la eligió como la mejor árbitra del mundo. De hecho, lo monopolizó hasta 2023. Más de 150 partidos de alto nivel dirigidos y un porcentaje de decisiones correctas cercano al 95% respaldaron que estaba al nivel de la élite masculina en el arbitraje. Lógicamente, siguieron llegándole oportunidades.
En noviembre de 2020 debutó en la Europa League con el Granada-Omonia Nicosia y apenas un mes después, el 3 de diciembre, escribió otra página dorada al convertirse en la primera mujer en arbitrar un partido de la UEFA Champions League masculina, un Juventus-Dynamo Kiev. También dirigió un clasificatorio del Mundial entre Letonia y Países Bajos un año después, y la final de la Copa de Francia entre Nantes y Niza.
Qatar 2022, un momento histórico
Frappart no solo dirige partidos: impone respeto. Su lenguaje corporal, su gestión de conflictos y su capacidad para lidiar con situaciones difíciles la han convertido en una figura comparable, en impacto y simbolismo, a iconos del arbitraje como Pierluigi Collina. Entonces vino Qatar 2022, un Mundial que llevó el arbitraje femenino al siguiente nivel.
Stéphanie lleva años en el máximo nivel. Para nosotros no hay hombres y mujeres sino árbitros oficiales. Se lo he dicho a ella
La colegiada francesa no solo se convirtió en la primera mujer en arbitrar un partido de la Copa del Mundo masculina, lo hizo en un lugar en el que, según Amnistía Internacional, las mujeres son consideradas inferiores a los hombres por ley. “Stéphanie lleva años en el máximo nivel. Para nosotros no hay hombres y mujeres sino árbitros oficiales. Se lo he dicho a ella: ‘No estás aquí para cubrir un cupo femenino. Estás aquí porque eres árbitra de la FIFA’”, apuntó el gran Pierluigi Collina, jefe de los árbitros de la FIFA.

La árbitra Stephanie Frappart habla con los jugadores de Costa Rica y Alemania hoy, en un partido de la fase de grupos del Mundial de Fútbol Qatar 2022 entre Costa Rica y Alemania en el estadio Al Bait en Jor (Catar / Juan Ignacio Roncoroni
La habían elegido para impartir justicia en el partido 44 del Mundial, un Costa Rica–Alemania que fue clave para dictaminar qué equipos iban a pasar a octavos de final en el Grupo E. El escenario era idóneo: el estadio Al-Bayt, ante 80.000 espectadores, para hacer aquello que nadie imaginaba en Qatar: impartir justicia ante 22 hombres, y otros miles en las gradas. “El juego masculino y femenino es exactamente igual. El fútbol femenino se está volviendo cada vez más rápido. Solo el enfoque táctico es diferente. Cuando arbitras selecciones nacionales, la única diferencia es que el nivel es más alto, porque son los mejores jugadores del país”, comentó la árbitra gala en 2022 en ‘The Athletic’.
Un legado que sigue creciendo
Y su legado sigue creciendo. El Comité de Árbitros de la UEFA la eligió para dirigir la final de la Eurocopa femenina de 2025 entre Inglaterra y España en Basilea. A sus 41 años, superando ya los 100 partidos arbitrados en competiciones UEFA, coronaba así otra cima. En ese torneo dirigió también dos partidos de la fase de grupos y el intenso Noruega–Italia (1–2) de cuartos de final. Tras conocer su designación para la final, reconoció: “Estoy muy contenta de haber sido seleccionada para arbitrar la final de la Eurocopa. Es un gran honor y un momento de orgullo al final de un torneo maravilloso”.

La árbitra francesa Stéphanie Frappart, antes del encuentro del grupo F de la UEFA Liga de Campeones entre el Real Madrid y el Celtic de Glasgow, este miércoles en el Santiago Bernabéu en Madrid. / EFE
Roberto Rosetti, director de árbitros de la UEFA, no dudó en elogiar su carrera: “Merece esta designación, ya que es un modelo a seguir para la nueva generación de árbitras debido a su profesionalismo y actitud dentro y fuera del campo”, señaló.
El próximo reto para Frappart ya no es demostrar nada; es consolidar un camino que otras recorrerán gracias a ella. El Mundial 2026, otra oportunidad de lujo para seguir dibujando un camino que, sin su talento, sería más complicado de imaginar.