El mayúsculo reto de Javi Rozada en Chipre
En el fútbol también existen misiones que parecen escritas contra el destino. Así comenzó la aventura de Javi Rozada en Chipre. El técnico asturiano, con pasado en banquillos exigentes como el Real Oviedo o el Racing de Santander, aterrizó en diciembre en el Krasava Ypsonas con la tarea de rescatar a un equipo que caminaba peligrosamente hacia el abismo. La clasificación marcaba apenas 11 puntos y la sensación era la de un vestuario golpeado por la derrota y atrapado en una dinámica que parecía no tener salida. Pero el fútbol, como la vida, a veces concede segundas oportunidades a quienes se atreven a cambiar la historia.
Rozada lo vio desde el primer día: “Llegamos a un equipo muy tocado en lo psicológico, habían perdido 8 partidos seguidos de liga”, admite para MARCA. El trabajo empezó lejos de los focos, reconstruyendo la confianza pieza a pieza, devolviendo al grupo la fe en sí mismo: “Cambiamos la mentalidad”, resume con sencillez quien ha logrado que el Krasava vuelva a competir. Poco a poco, los resultados comenzaron a acompañar, y aquel equipo que parecía condenado empezó a escalar posiciones, agarrándose a cada punto como si fuera una tabla de salvación en medio de la tormenta.
Llegamos a un equipo muy tocado en lo psicológico
La transformación no ha pasado desapercibida en el fútbol chipriota. Rozada presume, con razón, de la personalidad de su equipo: “Competimos de tú a tú con equipos como el AC Omonia y el AEK Larnaca FC, que ha jugado la UEFA Europa Conference League”. Precisamente el AEK Larnaca es uno de los equipos que se ha interesado en el técnico español, y quiere ficharlo para su proyecto europeo.
Javi Rozada protesta en un partido en Chipre.
En una liga donde los gigantes suelen imponer su ley, el Krasava ha encontrado en su técnico español una brújula para no perder el rumbo. La permanencia aún no está escrita, pero la historia ya ha cambiado. Porque, donde antes solo había resignación, vuelve a latir la esperanza.