El nuevo formato Champions no cambia la jerarquía: España manda

La UEFA vendió el nuevo formato de sus competiciones de clubes —vigente desde el ciclo 2024-27— como una revolución. Más partidos relevantes, mayor reparto de ingresos, acceso a más clubes desde la primera jornada. Y en la fase de liga, efectivamente, algo ha cambiado. El problema es que cuando llega marzo y los cuartos de final entran en escena, el paisaje es casi idéntico al de siempre. Los mismos países. Los mismos clubes. La misma jerarquía.

Así lo refleja el último análisis de Football Benchmark, que evalúa el impacto real del nuevo formato tras dos temporadas completas de aplicación. Las conclusiones son reveladoras: el acceso a las fases finales sigue concentrado en los mercados líderes, la brecha financiera entre competiciones es más pronunciada que nunca, y solo la Conference League actúa como válvula de escape para el resto de Europa.

España e Inglaterra, los únicos con doble representación en Champions

En la Champions League 2025-26, solo cinco países tienen clubes en cuartos de final, todos ellos entre los seis primeros del ranking de coeficientes UEFA. Y de esos cinco, únicamente dos han logrado colocar más de un equipo en esta fase: España e Inglaterra.

No es un dato menor. Significa que LaLiga sigue siendo, junto a la Premier League, la competición que más y mejor exporta clubes competitivos a las últimas fases de la mayor competición continental. El nuevo formato no ha alterado este equilibrio; lo ha confirmado.

Equipos clasificados por paísesFOOTBALL BENCHMARK

La solidez de los cuartofinalistas de Champions es aplastante. Seis de los ocho clubes figuran entre los ocho más valiosos del mundo en cuanto al valor de sus plantillas. Todos menos uno superan los 90 millones de seguidores en redes sociales. Estamos hablando de la élite absoluta del fútbol mundial, y España tiene más de un representante en ese grupo.

El Atlético, la excepción que confirma la regla

Dentro de esa superélite, hay un nombre español que Football Benchmark señala de forma específica como caso singular: el Atlético de Madrid. Los rojiblancos son, junto al Sporting de Portugal, los únicos cuartofinalistas de Champions que no se encuentran entre los ocho clubes con mayor valor de plantilla del mundo.

Cuartofinalistas de la Champions

Cuartofinalistas de la ChampionsFOOTBALL BENCHMARK

Dicho de otra manera: el Atlético de Simeone ha llegado a cuartos de final de la Champions League sin estar en la superélite del valor de mercado. Eso, en el contexto actual del fútbol europeo, no es una anécdota. Es un mérito competitivo real que habla de la eficiencia del modelo atlético frente a clubes con plantillas que les doblan o triplican en valor.

El Celta, la gran historia del nuevo ciclo europeo

Si hay un equipo español que encarna mejor que ningún otro lo que el nuevo formato prometía ser, ese es el Celta de Vigo. El club gallego no solo está en los cuartos de final de la Europa League 2025-26: es uno de los nombres que el propio informe de Football Benchmark destaca como ejemplo de la mayor rotación a nivel de clubes en esta competición.

El Celta llevaba años sin participar en competiciones UEFA. Regresar al fútbol europeo y llegar hasta los cuartos de final de la segunda competición continental no es algo que ocurra todos los años, y menos para un club de su dimensión económica. El valor de las plantillas de los cuartofinalistas de Europa League oscila entre los 127 y los 519 millones de euros —una horquilla enorme— y el Celta se encuentra previsiblemente en el extremo inferior de ese rango. Que esté ahí, en esa fase, es una de las historias más bonitas de la temporada europea.

Cuartofinalistas de la Europa League

Cuartofinalistas de la Europa LeagueFOOTBALL BENCHMARK

Football Benchmark subraya precisamente este tipo de casos para ilustrar cómo la Europa League conserva cierta capacidad de sorpresa a nivel de clubes, aunque no tanto a nivel de países: todos los cuartofinalistas siguen siendo de naciones entre las seis primeras del coeficiente UEFA.

La brecha financiera, más grande que nunca

Más allá de los nombres, el artículo deja datos financieros que conviene conocer para entender la dimensión real de lo que está en juego en estas semanas.

En la Champions League, el salto económico entre fases es enorme. Durante la temporada 2024-25, los clubes que se quedaron en la fase de liga ingresaron entre 21,9 y 58,8 millones de euros en premios. Los que llegaron a cuartos de final, entre 83,7 y 105,9 millones. La diferencia puede ser de más de 80 millones de euros solo por seguir vivo en la competición.

En la Europa League, los cuartos generan entre 20,7 y 24,2 millones de euros. En la Conference, entre 7,5 y 10,8 millones. Y aquí llega el dato más impactante del informe: el ganador de la Europa League de la temporada pasada ingresó menos en premios que cualquier club que llegó a los octavos de Champions. El Chelsea, campeón de la Conference, no superó los ingresos del club con menor recaudación de toda la Champions: el SK Slovan Bratislava. Eso resume, mejor que cualquier análisis, la magnitud de la brecha entre competiciones.

Cuartofinalistas de la Conference League

Cuartofinalistas de la Conference LeagueFOOTBALL BENCHMARK

Para los clubes medianos, sin embargo, la dependencia de estos ingresos europeos es crítica. El informe señala que en las tres competiciones hay equipos en los que los premios de la UEFA representan más del 40% de sus ingresos operativos totales. Para esos clubes, una eliminación prematura no es un mal resultado deportivo: es un problema financiero de primera magnitud.

¿Ha cambiado algo el nuevo formato?

La pregunta que subyace a todo el análisis es si la mayor reforma de las competiciones europeas en décadas ha servido para algo más allá de añadir partidos en otoño.

La respuesta honesta es: en fases finales, todavía no. En las últimas tres temporadas del formato anterior, los 24 cuartofinalistas de las tres competiciones procedían de 10 u 11 países. Con el nuevo ciclo, 11 países en 2024-25 y solo 9 en 2025-26. El número de países distintos representados en cuartos en el ciclo anterior fue de 15; en los dos años del nuevo formato, 14. El cambio es marginal.

Donde sí ha habido impacto real es en las fases iniciales. La fase de liga ha generado más partidos con relevancia competitiva, ha distribuido ingresos entre un mayor número de clubes y ha dado visibilidad europea a equipos de mercados medianos y pequeños que antes apenas existían en el mapa continental. Eso tiene valor: para sus socios comerciales, para su atractivo en el mercado de fichajes, para su planificación a largo plazo.

Pero llegar a cuartos de final sigue siendo, hoy por hoy, un privilegio de los mismos de siempre. Y en ese grupo, España sigue mandando.

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