Final Copa África 2025 | Brahim niega a Marruecos el sueño que esperaron durante 50 años con un ‘Panenka’ fallido: Senegal gana la Copa África después de abandonar el campo
No están soñando. La final de la Copa África 2025 se decidió en la prórroga, tras 114 minutos de tiempo reglamentario, y con los jugadores de Senegal marchándose del campo por orden de su entrenador, Pape Thiaw, tras un polémico penalti sobre Brahim en el último suspiro. Lo que parecía el fin del duelo por incomparecencia se convirtió en un episodio de pura épica. Sadio Mané corrió al vestuario a pedir a sus compañeros que regresaran al campo.
Lo que siguió después desafió toda lógica: Brahim falló la pena máxima con un disparo a lo Panenka horrible y dio vida a unos Leones de Teranga que abrieron la prórroga con un zarpazo de Pape Gueye que no encontró respuesta marroquí. Senegal aguó la fiesta nacional en Rabat y levantó su segunda Copa África en tierra hostil.
La oportunidad era gloriosa para Marruecos: 50 años después, podían volver a saborear la gloria continental, y ante su gente. El Estadio Prince Moulay Abdellah de Rabat contó con presencia prácticamente total de seguidores de los Leones del Atlas. Y lo demostraron con sonoras pitadas cada vez que Senegal tenía la posesión, aunque dominaron en los primeros compases del choque, mientras Marruecos solo generaba peligro aprovechando errores en la salida de balón.
La primera la tuvo Senegal con un cabezazo de Gueye al segundo palo, a los 8 minutos, que salvó bien Bono, quien se vistió de héroe en el 38′ con un pie milagroso a Ndiaye, que no pudo hacer bueno el uno contra uno. Había respeto máximo entre varios conjuntos y el 0-0 al descanso era incluso bueno para los hombres de Regragui.
Una batalla física
En la segunda parte, el partido se abrió un poco más por el desgaste que comenzaba a pasar factura, y Marruecos despertó a la grada con algunas buenas combinaciones entre Brahim, El Khanouss y El Kaabi, y el desparpajo de Abde, aunque sin fortuna. Con el paso de los minutos, cada balón se convirtió en una pequeña batalla: en una de ellas, El Aynaoui se abrió la ceja tras un choque de cabezas con Diouf. Con la prórroga asomando, nadie quería regalar nada.

Senegal y Marruecos firmaron una final complatemente loca / EFE
Parecía que el miedo a perder se imponía al atrevimiento por ganar antes del tiempo extra, cuando tuvo que aparecer de nuevo Bono para evitar un desastre en Rabat. Pero el verdadero protagonista fue el colegiado congoleño Jean-Jacques Ndala Ngambo. El árbitro revolucionó el partido en el añadido, provocando que Senegal abandonase el campo durante varios minutos y poniendo en riesgo que el partido se terminase sobre el césped.
Pape Thiaw pidió a sus jugadores abandonar el campo
En cuestión de dos minutos, anuló el 1-0 de Senegal por una polémica falta sobre Hakimi y luego señaló un penalti muy dudoso sobre Brahim, agotando la paciencia de los Leones de Teranga. Los 8 minutos de añadido se convirtieron en 24 cuando Pape Thiaw, incrédulo tras la última decisión tomada con el apoyo del VAR ante una marea de jugadores de ambos conjuntos, ordenó a sus jugadores retirarse del césped.

Senegal gana la Copa África 2025 en Marruecos en una final histórica / EFE
Mané, consciente de que era su última Copa África, pidió a sus compañeros que regresaran al verde. Incluso entró al vestuario a buscarlos para perder con dignidad. Y lo logró. Lo que no sabía era que el destino le tenía un desenlace feliz preparado. Brahim asumió la responsabilidad en el 90+23′, pero se pasó de listo: lanzó a lo Panenka y Mendy lo paró. Tocaba prórroga, aunque el golpe, al menos, era solo anímico.
Gueye y un latigazo para la historia
Hasta que apareció Pape Gueye, en los primeros instantes de la prórroga, medio cayéndose, con un latigazo que se coló en la escuadra de Bono. Marruecos rozó el empate con un cabezazo directo a la madera en el 108′, y Senegal pudo liquidar el partido dos minutos después, pero Ndiaye falló sin portero a escasos metros de la portería.

Pape Gueye, autor del gol de la victoria / AP
Fue un desenlace épico, un tanto bochornoso, que provocó un drama monumental en Marruecos. De volver a saborear la gloria 50 años después, y en su propia casa, a lamentar un Panenka fallido que ya es historia del fútbol, con amago de abandonar el campo incluido.