Mbappé, el escudo espartano de la plantilla

En noches como la de Atenas, cuando el estadio se vacía y solo queda el eco de los goles, hay futbolistas que no solo se llevan el balón a casa: también se cargan un equipo entero sobre los hombros. Kylian Mbappé salió del partido con el balón del póker bajo el brazo, el trofeo de MVP en la mano… y, aun así, tuvo espacio para convertirse en el escudo espartano que necesitaba el vestuario del Real Madrid.

No tienes que decir Mbappédependencia, tienes que venir y decir que Kylian no ha marcado y que Kylian tiene que marcar

Kylian Mbappé

Porque en el barco blanco ha soplado viento fuerte en varias direcciones estas semanas. Rumores, tensiones, miradas puestas en la relación con Xabi Alonso. Pero Mbappé, sin temblarle la voz, marcó el rumbo del vestuario: “En el barco puede haber momentos en los que haya viento, pero nadie va a saltar. Estamos todos juntos y unidos para ganar”.

Controlar la narrativa y cerrar filas

Fue mucho más que una frase. Fue la imagen de un líder que se planta en la entrada de las Termópilas del ruido mediático para proteger a los suyos. Sobre el césped ya ha hecho su parte, 22 de los 40 goles del Madrid llevan su firma, pero ante la prensa también quiso asumir un rol igual de decisivo para controlar la narrativa y cerrar filas.

Los cuatro goles de Mbappé ante Olympiacos

Mbappé ha decidido dar un paso adelante, hacerse dueño del discurso y blindar al vestuario. Su mensaje fue directo: “Hay cosas que debemos mejorar… Nosotros tenemos que proteger a los jugadores, al entrenador y a toda la gente de la plantilla porque estamos todos juntos”. Cerrar la puerta. Reducir el ruido. Transmitir unidad para que también la sientan los madridistas. “El objetivo ahora es que el madridismo sienta que estamos unidos y remando en la misma dirección”, subrayó.

La coraza del equipo y la voz que marca el compás del vestuario

Y quizá el momento más contundente llegó al enfrentar la eterna etiqueta que persigue a los equipos con una gran estrella goleadora, la tan repetida Mbappédependencia. Las cifras, frías y directas, parecen alimentar ese relato: 22 de 40 goles, un 55% del total. Pero el francés desmontó el concepto con una mezcla de madurez, inteligencia y protección hacia sus compañeros. “Cada uno tiene su trabajo. El mío es marcar goles… pero sin los demás no ganamos. No pienso que haya dependencia; es más una cosa de periodistas o de gente de fuera”.

Y remató con una frase que cerró el debate como un portazo. “Tú no tienes que decir Mbappédependencia. Tienes que decir que Kylian es uno de los responsables porque no hemos ganado porque mi trabajo es el de marcar goles. Al final es eso, tú no tienes que decir dependencia, tú tienes que venir y decir que Kylian no ha marcado y que Kylian tiene que marcar“. Así, con goles… y palabras, Mbappé se ha convertido en algo más que el delantero estrella. Es el líder natural, la coraza del equipo y la voz que ahora marca el compás del vestuario. El Rey Leónidas de un Madrid que, en plena tormenta, encontró en él su escudo más firme.

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