El ‘milagro’ del Bodo/Glimt tiene muchos ‘padres’: la pizarra de Knutsen, las paradas de Haikin, los regates de Hauge, los goles de Hogh… Cuentan con otro ‘arma’ secreta: Bjorn Mannsverk.
“Nuestra mentalidad”, asegura a MARCA el que fuera piloto de combate de la Real Fuerza Aérea de Noruega durante 20 años al referirse a la clave del éxito del Bodo. La historia le respalda. Su llegaba en 2017, con el equipo aún en Segunda, coincidió con el ‘despegue’ del ‘verdugo’ del Inter en los ‘playoffs’ de la Champions League.
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“Havard Sakariassen [Jefe de Deportes] detectó un colapso mental colectivo y la necesidad de entrenar también el aspecto psicológico. Encontraron un proyecto piloto que hicimos en mi escuadrón en 2010 y les gustó”, recuerda Mannsverk.
Regatea, sin embargo, la etiqueta de ‘entrenador mental’. “A los medios os encanta llamarlo así, pero yo no me identifico como tal porque ésa es sólo una pequeña parte de mi trabajo. Me gusta más el término ‘culture builder’ porque lo que intento es crear una cultura/mentalidad de equipo”, matiza.
A los medios os encanta llamarlo ‘mental coach’, pero yo no me identifico como tal. Me gusta más culture builder’ porque intento crear una cultura de equipo
Bjorn Mannsverk
Mannsverk se mantuvo fiel a su ‘hoja de ruta’: “Seguimos los mismos pasos. Organizamos una reunión grupal para ver lo que funcionaba y lo que no… y se hizo un silencio total. No estaban acostumbrados a desafiarse en público, pero, una vez asimilaron que era algo natural, comenzamos a construir un equipo”, enfatiza.
De Segunda a la Champions
El Bodo/Glimt, poco a poco, alzó el vuelo: regresó a Primera, ganó cuatro Ligas de seis, alcanzó las semis de la Europa League… y ahora los octavos de la Champions, donde le espera el Sporting CP.
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“Cuando llegué pensábamos como cualquier otro equipo: las buenas actuaciones sólo pasaban por ganar. En enero de 2019 rompimos con todo eso. Fue el paso más importante. Me reuní con los jugadores, con el ‘staff’ y con el director deportivo y les dije: ‘¿Por qué no mandáis a la mierda todos los objetivos que os habéis marcado para la temporada y os enfocáis realmente en las cosas que cada uno podéis lograr?”, rememora.
Me reuní con el grupo y les dije: ‘¿Por qué no mandáis a la mierda todos los objetivos que os habéis marcado para la temporada y os enfocáis realmente en las cosas que cada uno puede lograr?
Bjorn Mannsverk
Mannsverk rápidamente encontró un nexo entre conducir un balón y pilotar un caza: “Debes centrarte en lo que puedes controlar. Saber que la mejor actuación siempre está por venir. Que lo que hagamos hoy debe ser mejor que lo que hicimos ayer. De lo contrario, podríamos morir como si fuésemos pilotos de combate”, afirma a modo de metáfora.
“Trabajamos cada día para ser mejores, no para ser los mejores”, apostilla Mannsverk, que, paradójicamente, cuando suena la música de la Champions, acusa el mal de altura: “En el Metropolitano, en San Siro… puedo sentir la presión aunque no juegue. Para mí es mucho más difícil ser futbolista que piloto de combate. Imagino que ellos pensarán al revés”.
La mejor actuación siempre está por venir. Lo que hagamos hoy debe ser mejor que lo que hicimos ayer. De lo contrario, podríamos morir como si fuésemos pilotos de combate
Bjorn Mannsverk
Evitó la retirada de uno de los capitanes
Mannsverk lo tiene claro. “Un punto clave fue cuando los jugadores que competían por un mismo puesto entendieron que el grupo está por encima de los individuos. El sentimiento de equipo ha aumentado mucho en el último año. He visto un gran cambio y eso se traduce en menos errores y en que nunca nos rendimos”.
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El grupo de ocho capitanes que ha diseñado —“son líderes muy respetados”, asegura— y el ‘anillo’ que forma el Bodo después de cada gol son la exaltación máxima de esa ‘piña’: “Esto último fue idea de los jugadores, pero me parece muy útil aprovechar el tiempo que hay después de un gol para reunirse, resetear y enfocarse en el plan de partido”.
Entre tanto éxito colectivo una gran victoria individual. Mannsverk evitó la retirada de uno de los capitanes: Ulrik Saltnes. “Era muy bueno en los entrenamientos, pero era incapaz de rendir en los partidos. Apenas podía jugar 45 minutos. Tenía dolor de estómago, diarrea… Los médicos no encontraban nada y estaba decidido a dejarlo. Entonces descubrimos que tenía mucha presión que se convertía en estrés y en hormonas que rompían su cuerpo. Le invitamos a disfrutar de sus últimos meses en el mundo del fútbol, sin presión, y lo consiguió. Todo cambió”, rememora.
Un punto clave fue cuando los jugadores que competían por un mismo puesto entendieron que el grupo está por encima de los individuos
Bjorn Mannsverk
Un 99,7% de opciones de caer
El Bodo, tras seis jornadas, tenía un 99,7% de opciones de decir adiós a la Champions. Le dio la vuelta ganando a City (3-1) y Atlético (1-2). “En el momento en que nadie cree que serás capaz de lograrlo liberas toda esa presión. No teníamos nada que perder, se lo hicimos saber y así lo entendieron: se mantuvieron fieles al plan de juego y dieron lo mejor que tenían. En el fondo, nos benefició”, ahonda Mannsverk antes de repasar la receta de las dos victorias con las que eliminaron al Inter: 3-1 y 1-2.
“Nuestro pensamiento era: ‘El resultado de la ida fue bueno (3-1), pero nuestra actuación no fue buena. Necesitamos jugar mejor”, desvela. Todo ello sin competir en Liga desde el 30 de noviembre: “El descanso nos vino bien. En lo físico y en lo mental”.
No teníamos nada que perder, se lo hicimos saber y así lo entendieron: se mantuvieron fieles al plan de juego y dieron lo mejor que tenían. En el fondo, nos benefició
Bjorn Mannsverk
El cuento de hadas del Bodo/Glimt parece no tener techo. ¿Sería capaz de mentalizarles de que ganar la Champions es posible? “Nuestro objetivo no es ganar la Champions League, pero si mejoramos, aunque sea un poco, en cada partido, quién sabe a largo plazo, el próximo año o el siguiente, hasta dónde podemos llegar”, responde Mannsverk. El piloto automático sigue encendido.