Umberto Catanzaro, el joven futbolista asesinado en Napolés por la difusión de un vídeo sexual
Umberto Catanzaro soñaba con hacer carrera en el fútbol italiano. A sus 23 años, jugaba en el Nuova Napoli Nord, de categoría regional, y se preparaba para ser padre. Sin embargo, su vida quedó atravesada por una historia ajena: una venganza ligada a la difusión de un vídeo íntimo de la hija de un jefe de la camorra. El joven fue herido por error en un tiroteo en el centro de Nápoles el 15 de septiembre y ha fallecido este lunes tras pasar casi dos meses ingresado en el hospital Pellegrini.
Venganza al más puro estilo ‘Corleone’
La noche del ataque, Umberto Catanzaro conducía un Smart for Four por el barrio ‘Quartieri Spagnoli’ de Nápoles junto a un menor de 17 años. Las investigaciones apuntan a que el objetivo del comando no era él, sino el adolescente, al que se le considera responsable de haber difundido en redes un vídeo íntimo de la hija del jefe criminal de la zona, vinculado a la familia Mazzarella.
Según la prensa italiana, el patriarca del clan —pese a estar en arresto domiciliario— salió de casa acompañado de su hijo de 16 años. Los dos, a bordo de una moto que, a posteriori, se demostró que era robada, salieron en busca del Smart. Cuando lo localizaron, abrieron fuego. El primer disparo, dirigido al menor, falló. El segundo alcanzó a Catanzaro en el abdomen y le hizo perder el control del coche, aunque logró huir y andar hasta casa de su novia.
Fue ella quien explicó a los Carabinieri lo ocurrido. Escuchó a Umberto pedir ayuda y golpear la puerta y, al abrir, su padre se dio cuenta de inmediato de la gravedad de la herida. El joven futbolista se desplomó en el recibidor y fue trasladado al hospital, donde tuvo que ser operado de urgencia. En las semanas siguientes hubo momentos en los que pareció mejorar. Llegó a mantenerse lúcido y describió las voces que oyó durante la emboscada. Sin embargo, su cuerpo no ha resistido más y ha fallecido este lunes.
La noticia de su muerte ha sido un golpe devastador para la familia, especialmente para su pareja, que esperaba un hijo suyo y que horas antes de que su estado empeorara había compartido un mensaje de ánimo en redes: «Saldrás adelante en este momento difícil».
Un sueño que apenas empezaba
El joven había crecido con el fútbol como motor de su vida. Consiguió abrirse paso en las categorías inferiores del Bari y la Paganese, donde empezó a llamar la atención por su velocidad y su carácter competitivo. Después jugó en el Rione Terra Calcio y el Monteruscello Calcio, hasta que hace apenas unos meses fichó por el Nuova Napoli Nord. Allí actuaba como extremo y muchos veían en él un jugador con margen para seguir avanzando. Según ‘The Sun’, sus entrenadores lo describían como un “joven educado y respetuoso”.
Como tantos chicos del fútbol regional, compaginaba los entrenamientos con un trabajo en una empresa de reparto, sin renunciar a su sueño de hacerse un hueco en el deporte. Su entorno lo recuerda como un joven humilde, trabajador y con una ambición tranquila que lo hacía especial. Su muerte ha dejado una profunda sensación de injusticia en su familia, en su club y en su barrio, donde todos sabían que era mucho más que un buen chico.