un icono de una Champions que ya lo echaba de menos
Noviembre de 2025. José Mourinho vive un auténtico calvario en Lisboa. Su Benfica está hundido en la Champions League tras caer por la mínima ante el Bayer Leverkusen en el Da Luz: cuatro partidos de fase de grupos, cuatro derrotas. El conjunto lisboeta está prácticamente fuera de la competición reina con 0 puntos y cuatro jornadas por disputar. El resto, ya es historia de un torneo que, cinco años después, tiene una esencia especial, la del autoproclamado “The Special One”.
El milagro de Mou empezó en Ámsterdam, ganando 0-2 al Ajax, continuó en Lisboa con la victoria frente al Nápoles (2-0). Y cuando empezaba a sumar creyentes a su fe, cayó en Turín ante la Juventus (2-0). Con la visita de un Real Madrid necesitado de victorias para asegurar el top 8 en la última jornada, prácticamente todo el mundo daba al Benfica por muerto en la Champions.
De calvario a milagro
Álvaro Arbeloa, exjugador suyo y actual entrenador del Real Madrid, lo ha tenido muy presente en sus ruedas de prensa desde que relevó a Xabi Alonso. Desde asegurar que “es uno de esos amigos que llamas un día a las 03:00 y te responde” hasta que “fue, es y será ‘uno di noi’“. Mourinhista reconocido, aunque quiere ser “yo mismo para triunfar“, el guion parecía escrito para que el alumno se impusiera al maestro.

Abreloa, durante el Benfica-Madrid / EFE
Pero Mourinho, un perro viejo en esto del fútbol, tenía algo bien guardado: un nuevo milagro para la historia de la Champions, ante el equipo por excelencia de las grandes sorpresas. Dicen que más vale malo conocido que bueno por conocer. Arbeloa vivió la cara más peleona de Mourinho cuando lo tuvo de entrenador en el Real Madrid, pero desconocía esa faceta más dulce del luso.
Ablandó a su amigo en la previa, a quien catalogó como “uno de sus niños“, para después echarlo del top 8 sobre el césped y clasificarse para el playoff en la última plaza, la 24, con un gol del portero en el descuento. Una de las situaciones más épicas del fútbol reciente.

Trubin, héroe en Lisboa / MIGUEL A. LOPES / EFE
Mourinho no pudo contener la alegría y estalló de emoción en la banda. Ante el equipo que defendió a capa y espada durante tanto tiempo, ante su “niño” Arbeloa. Hacía cinco temporadas que Mourinho no dirigía en la máxima competición de clubes de la UEFA, y ha cumplido las expectativas de sobra. Por lo menos, en cuanto a espectáculo se refiere.
Cinco años sin ‘Mou’
Desde el 10 de marzo de 2020, la Champions League vivía sin un icono del torneo, con dos “Orejonas” en su palmarés (Porto 2003-04 e Inter 2009-10). De hecho, si hubiese seguido en el Fenerbahçe, habrían sido seis años más. Pero el conjunto turco decidió despedirle por malos resultados y acabó fichando por el equipo que dejó al propio Fenerbahçe fuera de la Champions en la fase previa: el Benfica.

Mourinho, en estado puro / Armando Franca
Colistas, sin puntos y sin rumbo hace apenas cuatro jornadas, Mourinho ha demostrado a todo el mundo que es mucho Mourinho. Un viejo conocido de una Champions que lo estaba echando un poco de menos. Ahora puede enfrentarse al propio Real Madrid en el playoff de acceso a los octavos.