‘Hueles a vodka, eres asqueroso'”

Emiliano Viviano nunca fue un portero al uso. En Italia dejó huella bajo palos y también en el vestuario. Carácter fuerte, lengua sin freno y una forma de entender el fútbol poco convencional. En una extensa charla con Corriere dello Sport, el exarquero repasó su carrera sin esconder nada.

“Como futbolista, para mantener viva la llama, siempre cargué con esa ira”, confesó. “Hoy estoy más tranquilo. He aprendido a serlo considerando también esa faceta de mi carácter que, incluso cuando acertaba, me llevaba a equivocarme. Y eso afectó mi carrera”. No quiso cargarlo todo sobre esa intensidad: “No es solo culpa de eso. He hecho muchas estupideces y luego se las digo, pero nunca he considerado un error decir lo que pienso”.

Viviano también señaló al entorno. “Hay quien ha estado fuera de la plantilla en seis clubes diferentes y ha encontrado uno nuevo cada año, pero Viviano siempre era el que discutía y hablaba demasiado, no el que hubiera dado lo que fuera por un compañero”, relató. “El fútbol italiano es como un enorme edificio de apartamentos: los rumores se multiplican y te destrozan. Mira a De Zerbi”.

“Un día me vio fumando, escondido detrás del autobús

Hubo espacio para el humor. Recordó por qué eligió la portería: “Un día me miró con extrañeza: ‘¿Por qué no corres?’ ‘Señor, me hice portero para no tener que correr’. ‘Pues no corras'”. Y otra escena más, esta vez con un cigarrillo a escondidas: “Un día me vio fumando, escondido detrás del autobús: ‘¿Qué haces, escondiéndote?’ ‘No, señor, pero a un futbolista no le gusta que lo vean fumando’. ‘Mira, solo los que roban se esconden'”.

Pero la historia que todavía le encoge el estómago llegó en Inglaterra, en la temporada 2013/14, cuando defendía el Arsenal. No estaba convocado para el Everton-Arsenal y decidió salir. “No me han convocado para el Everton-Arsenal y salgo de fiesta. Sobre las dos, salgo a fumar un cigarrillo y leo un mensaje: ‘Fabianski ha estado enfermo: un coche te recogerá a las seis y media’. Me había bebido media botella de vodka, fui a casa de mi amigo, el dueño de la discoteca, y le pedí que leyera el mensaje. Me miró: ‘¿Y ahora qué?’ ‘Ahora tráeme más vodka'”.

La madrugada se hizo eterna. “Llegué a casa al amanecer, me duché, y al llegar a Liverpool, en el vestuario, el gran Santi Cazorla me dijo: ‘Hueles a alcohol, eres asqueroso’. Fue la única vez en mi vida que casi me da un ataque de pánico; no podía ver y me repetía: ‘Si tengo que salir, mi carrera está acabada'”. 

Aquella mañana, con el olor todavía pegado a la piel y la cabeza latiendo, entendió lo fino que es el alambre sobre el que se camina en el fútbol de élite. Pasó menos de un año en el Arsenal: no jugó con el primer equipo y solo disputó un partido con el sub-21.

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