el centro que ha cambiado el fútbol marroquí
Marruecos no quiere que su crecimiento futbolístico sea interpretado como una casualidad. Detrás de los éxitos recientes de sus selecciones, de la aparición de talento y de su ambición como país organizador, hay una estructura pensada al detalle. El mejor ejemplo está en Rabat, donde la academia de fútbol se ha convertido en una auténtica ciudad deportiva de 35 hectáreas.
Abierta desde 2013, los resultados empiezan a llegar de forma exponencial: La selección absoluta fue cuarta en el Mundial de Qatar 2022, es la actual campeona de África 2025. En las categorías inferiores los resultados están allí ya: Campeón de Africa sub’23 en 2023, bronce en los últimos Juegos Olímpicos en París 2024, campeón del mundo Sub’20 en 2025, Campeón de África Sub’17 en 2025. Una locomotora se está ya en los puestos de honor del panorama mundial. Y el secreto de este éxito está en este centro de formación, que empieza a ser la envidia de todo el mundo.

El estadio cubierto en las instalaciones de la Academia de Rabat / SPORT
La infrastructura
Hassan Kharbouch, director del centro de formación, lo explica con la naturalidad de quien habla de un proyecto que ya funciona a pleno rendimiento. “No se puede hablar de un deporte de alto nivel, no se puede hablar de élites, si no hay infraestructuras”, resume. Esa es la base de una apuesta que va mucho más allá de los campos de entrenamiento.
El complejo cuenta con cinco hoteles, once campos de fútbol, un terreno de juego cubierto, una pista de futsal, un centro médico deportivo, cuatro auditorios, una mezquita y una zona de 35 despachos destinada a la dirección técnica. También en este centro trabajan allí 45 colaboradores dedicados a la formación de entrenadores y árbitros, incluida la preparación específica en VAR, un ámbito en el que Marruecos presume de ser referencia en África.

El edificio de la FIFA en las mismas instalaciones de la Academia de Rabat / SPORT
La dimensión institucional del proyecto también es clave. Allí e ha instalado la sede regional de la FIFA para el continente africano, una oficina que anteriormente estaba en París. Para Kharbouch, ese traslado tiene un valor simbólico y práctico: “Esto permite a todos los africanos acceder rápidamente al oficio de la FIFA. Antes el sitio estaba en París”.
“Todos los que vienen aquí, sean de África o de otros países, se sienten contentos y pasan un muy buen entrenamiento porque están en un sitio seguro y todo está hecho en buenas condiciones”
La academia también acoge la sede de la ACA, la Asociación de Clubes Africanos, con la intención de convertir el complejo en un centro neurálgico del fútbol continental. “Todos los que vienen aquí, sean de África o de otros países, se sienten contentos y pasan un muy buen entrenamiento porque están en un sitio seguro y todo está hecho en buenas condiciones”, destaca Kharbouch.
El funcionamiento diario confirma esa ambición. Según explica el director, este año el complejo ha registrado 44.000 noches de alojamiento en sus hoteles y ha organizado 174 partidos internacionales, con selecciones y clubes de Europa, Asia, América Latina y África. En estas fechas se juega en Campeonato de Africa Sub’17. “Hay mucho movimiento, mucha actividad”, apunta Kharbouch, que también recuerda que por sus instalaciones han pasado equipos como el Real Madrid, el PSG femenino y clubes asiáticos en preparación para competiciones internacionales.

Hassan Kharbouch, director del centro de formación de la academia de fútbol de Mohamed VI / SPORT
El centro no es solo una instalación para la élite. Es la punta de una pirámide diseñada para detectar, formar y proyectar talento. Marruecos trabaja con 27 selecciones nacionales, masculinas y femeninas, desde categorías muy tempranas. “Tenemos las sub-13, que dan a las sub-14; las sub-14, que pueden ser las sub-15, y así sucesivamente. Eso da una continuidad con la misma filosofía de trabajo”, explica Kharbouch. Este proceso le ha permitido salir de las tinieblas del fútbol para adentrarse en la élite. Marruecos es hoy una explosión de buen fútbol, con capacidad de competir con los más grandes.
“No estamos en el estilo brasileño ni español, sino en un estilo propio, inspirándonos, por supuesto, en la riqueza mundial del fútbol”
Esa continuidad ha permitido construir un estilo propio. Kharbouch rechaza copiar modelos cerrados: “No estamos en el estilo brasileño ni español, sino en un estilo propio, inspirándonos, por supuesto, en la riqueza mundial del fútbol”. La academia mira a Europa, pero también a otros deportes y a modelos de alto rendimiento de Estados Unidos, como la NBA o la NFL, para adaptar métodos de fuerza, medicina, recuperación y tecnología al fútbol.
La apuesta alcanza también al fútbol femenino. La federación marroquí ha profesionalizado la competición, ha obligado a los clubes a disponer de secciones femeninas y ha dotado de medios específicos a las jugadoras. “Las chicas son pagadas y tienen el mismo estatuto que el fútbol masculino”, subraya Kharbouch.
“Hay que tener una estrategia, una filosofía y los medios para ir hacia adelante y preparar a los equipos nacionales”
De esta estructura han salido nombres que ya compiten en la élite europea, como En-Nesyri, Ounahi o Aguerd. Son la cara visible de un plan de largo recorrido que combina infraestructura, captación, educación y competición. “No hay secreto”, sentencia Kharbouch. “Hay que tener una estrategia, una filosofía y los medios para ir hacia adelante y preparar a los equipos nacionales”.
La academia Mohamed VI, conocida también como la academia de Rabat, representa hoy mucho más que una academia. Es el laboratorio del fútbol marroquí, una plataforma para África y una demostración de que el crecimiento deportivo también se construye con planificación, inversión e identidad. Marruecos ya no solo compite: quiere formar, organizar y liderar desde casa.