Los jugadores son las estrellas
Yaya Touré (Bouaké, 1983) llevaba tiempo preparándose para dar el salto a los banquillos. Ejerció de asistente en Olimpik Donetsk, Akhmat Grozny y Standard antes de convertirse en la ‘mano derecha’ de Roberto Mancini en Arabia Saudí.
Ahora, tras hacer sus ‘pinitos’ en la Academia del Tottenham, afronta su primera aventura en solitario como entrenador del Slovan Bratislava. “Mi objetivo era traer a una persona y una personalidad que haya vivido el mejor fútbol del mundo. Me causó una impresión maravillosa: tiene un gran deseo y motivación para triunfar como entrenador”, reconocía Ivan Kmotrík Jr., director general del club.
Mi objetivo era traer a una persona y una personalidad que haya vivido el mejor fútbol del mundo
“He tenido la oportunidad de trabajar con entrenadores excelentes en el pasado, pero anhelaba crear mi propio proyecto. Tengo mucho que aprender. Soy consciente de mis limitaciones”, apunta el marfileño, que ha ‘pasó por las manos’ de Guardiola, Pellegrini, Mancini, Rijkaard…
Yaya Touré, en su presentación.
El ex de Barcelona, Manchester City, Mónaco y Olympiacos, entre otros, ‘aparca’ los más de 700 partidos, 127 goles, 73 asistencias y 18 títulos que coleccionó a lo largo de su carrera como jugador: “Lo tengo claro. Los jugadores son las estrellas. Están en el campo y han ganado las últimas ocho Ligas de forma consecutiva; es a los que todos miran”.
Lo tengo claro. Los jugadores son las estrellas
La propuesta, eso sí, es innegociable. “Quiero que dominemos el juego y seamos agresivos cuando no tengamos la posesión. Nuestro principal objetivo debe ser marcar goles. No soy el tipo de entrenador que se toma los partidos con cautela: soy un ganador y me encanta ganar”, confesaba a ‘Dennik Sport’.
Su estreno oficial llegó a lo grande, en Champions. El Slovan Bratislava de Yaya Touré -su hermano Kolo fue ayudante de Guardiola en el Manchester City– debutó con victoria sobre el Iberia 1999 (0-2) en la ida de la segunda ronda previa.
Yaya Touré, con el estadio Tehelné pole de fondo.
“La actitud de los jugadores fue excelente. Estoy satisfecho, trabajamos bien, pero todavía tenemos margen de mejora. Hay que entender que este es un proceso que llevará tiempo. Estamos cambiando gradualmente la forma y la filosofía de juego, pero ya estamos viendo cosas buenas”, afirma. Aún queda la vuelta y otras dos previas por delante, pero la Champions -ya la ganó con el Barcelona en 2009- le espera.
