¡Llega la tarjeta negra que revolucionará el mundo del fútbol!
La tarjeta negra ya es una realidad. La Federación Rumana de Fútbol (FRF) anunció este viernes la implantación de una nueva normativa que, en caso de ser incumplida, será sancionada con una cartulina que pretende poner fin a los comportamientos abusivos e inapropiados por parte de padres y del público en general en el fútbol formativo.
Se trata de una medida pionera en el deporte mundial: “El fútbol debe seguir siendo un juego, un espacio de alegría y desarrollo saludable para los niños. La Federación Rumana de Fútbol continúa, a través de la plataforma BRAVO, sus esfuerzos para combatir una de las actitudes más dolorosas en el fútbol juvenil: el acoso y la presión ejercida por padres y espectadores en las gradas“.
En un comunicado hecho público en las últimas horas, la FRF explica que la nueva normativa fue aprobada “este 11 de septiembre por el Comité de Emergencia” y que “ya está contemplada en el reglamento de competición para niños y jóvenes”. El nuevo procedimiento disciplinario aplicará a categorías comprendidas entre los 7 y los 16 años, bajo la máxima de que “los niños no deben ser víctimas de las ambiciones, presiones o frustraciones de los adultos en las gradas“.
El uso de la tarjeta negra es claro y supondrá la suspensión definitiva del partido: “La tarjeta negra es la señal visual mediante la cual el árbitro comunica, sin ambigüedad alguna, que un partido queda suspendido definitivamente debido a la conducta inapropiada de espectadores o padres. El comportamiento abusivo no solo afecta el desarrollo del partido, sino que puede tener consecuencias directas para los niños y todo el equipo”.
El protocolo a seguir
Será el árbitro de cada partido el encargado de determinar si el comportamiento de los padres es el adecuado para un partido de fútbol base, ayudado por el cuarto árbitro -si lo hubiere- o por cualquier otro oficial de partido.
Eso sí, antes de mostrar la cartulina negra, tendrá lugar una primera advertencia e incluso la suspensión temporal del partido durante 10 minutos. En caso de detectar una actitud inapropiada, el colegiado pedirá en primera instancia a los entrenadores que se dirijan al público y se avisará por megafonía. Si el comportamiento persiste, el encuentro quedará suspendido durante un tiempo, enviando a los equipos a vestuarios.
Y al tercer aviso, se mostrará la mencionada tarjeta negra: “Si tras la reanudación del juego persiste la conducta abusiva, el árbitro pitará para finalizar el partido. El partido se detendrá definitivamente y no se podrá reanudar. El árbitro mostrará la tarjeta negra, que indicará visualmente la decisión de detener definitivamente el partido. Se trata de una señal de que se ha sobrepasado el límite. Si las medidas correctivas no logran que cese el comportamiento abusivo, el partido no puede continuar y el árbitro mostrará la tarjeta negra para dar por finalizado el encuentro de forma oficial y visible”.
Los comportamientos que se tratarán de evitar con la nueva normativa reflejan actitudes como abuso verbal, mediante insultos o reproches, así como golpear o empujar a los propios hijos; insultar, golpear o empujar a miembros del personal de tu propio equipo; insultar, golpear o empujar a jugadores o miembros del personal del equipo contrario; desafiar constantemente, insultar, golpear o empujar a los árbitros y oficiales del juego; y conflictos verbales o físicos con otros padres o espectadores.