rebelión en África contra el presidente de la FIFA
África ha sido durante años uno de los grandes pilares del poder de Gianni Infantino en la FIFA. Sus 54 federaciones, únicamente una menos que las 55 de UEFA, convierten al continente en un bloque electoral decisivo en cualquier batalla por el control del fútbol mundial. Sin embargo, la aparente unanimidad alrededor del presidente de la FIFA comienza a resquebrajarse.
A principios de agosto, el comité ejecutivo de la Confederación Africana de Fútbol (CAF) volvió a “reafirmar por unanimidad su apoyo” a Infantino, siguiendo la misma línea adoptada meses atrás alrededor de su candidatura. Oficialmente, por tanto, nada ha cambiado. Entre bastidores, la situación sería muy distinta.
“Mi estimación es que al menos la mitad está contra Infantino”, asegura una fuente con un papel activo dentro del fútbol africano y que ha hablado para ‘L’Équipe’; una percepción que comparte Constant Omari, expresidente de la Federación Congoleña y antiguo miembro del Consejo de la FIFA.
“Existe la posición oficial, pero fuera de los focos hay resistencia entre las federaciones. Con una votación secreta, hoy podríamos ser incluso la mitad los que no respetáramos las consignas”, sostiene Omari.
Anglófonas o francófonas
El movimiento contrario a Infantino tendría especial fuerza entre varias federaciones anglófonas, aunque el dirigente suizo continúa contando con aliados de enorme peso. Uno de ellos es el marroquí Fouzi Lekjaa, figura clave ante la perspectiva del Mundial de 2030, que Marruecos organizará junto a España y Portugal.
Alrededor de Lekjaa se mantienen federaciones como las de Egipto, Mauritania, Sudán, Níger, Yibuti o República Democrática del Congo. En esta última aparece además otra figura muy próxima al presidente de la FIFA: Véron Mosengo-Omba, antiguo secretario general de la CAF y amigo de Infantino desde su etapa universitaria en Friburgo.
Pero el desgaste de la gestión de la CAF bajo el liderazgo de Patrice Motsepe y Mosengo-Omba ha ido acumulando enemigos. Entre las críticas aparecen la enorme proximidad de Motsepe con Infantino, algunas promesas incumplidas, la gestión de los derechos televisivos, la preparación de la Copa de África y, más recientemente, el caso del árbitro somalí Omar Artan.
“La historia del árbitro fue la gota que colmó el vaso”, denuncia Omari. “En la CAF, aunque la gente no lo diga públicamente, empieza a existir hartazgo por el enorme control de Gianni sobre Motsepe y sobre la administración”.

Gianni Infantino, presidente de la FIFA. / –
De aliado a enemigo
Omari, que en su día fue partidario de Infantino y hoy se ha convertido en uno de sus adversarios, también cuestiona la política económica impulsada por la FIFA en el continente. El organismo asegura haber redistribuido alrededor de 1.300 millones de dólares entre 2016 y 2025 a través de sus programas de desarrollo.
“Todo ese trato favorable tiene también un interés, porque existe una reserva de 54 votos que sirve de contrapeso a UEFA”, sostiene. Pero su mensaje continúa siendo claro: cualquier cambio en la presidencia de la FIFA debe decidirse en las urnas.
“Si queréis apartarlo, hacedlo mediante elecciones. Que decidan las 211 asociaciones miembro”, señaló Motsepe.
Por fuera, África continúa cerrando filas alrededor de Infantino. Por dentro, sin embargo, el bloque de 54 votos que durante años ha representado una de sus mayores fortalezas empieza a mostrar grietas. Y en una FIFA en la que cada voto cuenta, esa fractura puede acabar teniendo consecuencias.