los aficionados se rebelan y exigen su dimisión
La crisis abierta en torno a Gianni Infantino ha dado un nuevo paso. Varios grupos de aficionados de todo el mundo han lanzado este jueves una petición internacional para exigir la dimisión del presidente de la FIFA, al que acusan de haber protagonizado una “traición” al fútbol con su intento de abrir a inversores privados parte del negocio futuro de las competiciones de la organización.
La campaña, impulsada bajo la etiqueta #InfantinoOut, no se limita a reclamar la marcha del dirigente suizo. También exige una reforma profunda de la FIFA para evitar que una situación similar pueda repetirse.
Entre las organizaciones que respaldan la iniciativa aparecen Football Supporters Europe, Football Supporters Africa y el Independent Supporters Council de Norteamérica, además de alrededor de 40 asociaciones nacionales de aficionados.
El foco de las críticas está en el controvertido proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE), una estructura con la que la FIFA planteó agrupar sus principales derechos comerciales y la explotación operativa de sus competiciones. El plan contemplaba la entrada de inversión externa para aumentar los recursos disponibles y elevar la financiación destinada a sus 211 federaciones miembro. FIFA defendió que mantendría el control de la estructura y que no pretendía “vender el fútbol”.
Una oposición frontal de la UEFA
El proyecto provocó, sin embargo, una reacción extremadamente dura en Europa. UEFA y sus 55 federaciones nacionales rechazaron de forma unánime la iniciativa y llegaron a advertir de que no participarían en competiciones FIFA mientras el proyecto siguiera adelante.
La organización europea sostuvo que el Mundial no podía convertirse en un “producto de inversión” y denunció tanto el contenido del proyecto como la forma en la que se había desarrollado. Su posición fue tajante: permitir la entrada de inversores externos podía condicionar en el futuro decisiones sobre calendarios, formatos y organización de torneos en función de criterios de rentabilidad.
La presión terminó surtiendo efecto. La FIFA retiró el proyecto y el 1 de agosto la UEFA celebró públicamente la decisión, aunque advirtió de que la retirada de la propuesta no cerraba la crisis y que ahora debía comenzar un proceso para reconstruir la confianza en el máximo organismo del fútbol mundial.

Gianni Infantino, presidente de la FIFA y Donald Trump, presidnete de los Estados Unidos / Europa Press
“Profundo fracaso de liderazgo”
La petición de los aficionados eleva ahora el conflicto directamente hasta la figura de Infantino. Los firmantes consideran que el episodio ha demostrado un “profundo fracaso de liderazgo” y denuncian una excesiva concentración de poder alrededor de la presidencia de la FIFA, falta de transparencia y ausencia de mecanismos efectivos de rendición de cuentas.
El movimiento llega, además, en un momento especialmente delicado para Infantino. La polémica ha generado fracturas internas y externas en torno a su gestión. En los últimos días también se han producido salidas relevantes en la estructura de la FIFA relacionadas con la crisis del proyecto comercial, profundizando todavía más el desgaste institucional.
El contraste con el discurso que el propio Infantino venía defendiendo es evidente.
Tras el éxito económico del Mundial de 2026, el dirigente había apostado públicamente por “aprovechar al máximo el potencial comercial” de la FIFA, asegurando que el ciclo 2023-2026 podría superar los 15.000 millones de dólares de ingresos y defendiendo nuevas oportunidades de inversión para impulsar el desarrollo del fútbol mundial.
Ahora, aquella estrategia comercial se ha convertido en uno de los mayores desafíos políticos de su presidencia. El plan fue retirado, pero el conflicto continúa abierto: los aficionados ya no reclaman únicamente un cambio de rumbo de la FIFA, sino directamente un cambio de presidente.