La Eredivisie ha tenido suerte de que el reglamento dijera ‘puede’ y no ‘debe’
El denominado ‘Passportgate‘ de la Eredivisie ya tiene resolución judicial. El Tribunal de Distrito de Utrecht rechazó la demanda presentada por el NAC Breda y avaló la decisión de la Federación Neerlandesa de Fútbol (KNVB) de no repetir el encuentro disputado el pasado 15 de marzo ante el Go Ahead Eagles, pese a reconocer la situación irregular del futbolista Dean James.
La sentencia evitó un terremoto que amenazaba con alterar por completo el desenlace de la temporada en Países Bajos. La propia KNVB admitió durante el proceso que hasta once jugadores podrían encontrarse en una situación similar, afectando potencialmente a 133 partidos de la presente campaña. Un escenario que, a pocas jornadas del final del campeonato, amenazaba con colapsar el fútbol neerlandés.

El Go Ahead Eagles, en un partido de la Eredivisie / @GAEagles
La clave de la sentencia está en una sola palabra del reglamento: ‘puede’
Para entender el alcance jurídico de la resolución, SPORT ha podido hablar con Guillem Navarro, asociado de RocaJunyent y experto en derecho deportivo, quien considera que toda la decisión gira alrededor de un detalle aparentemente menor del reglamento. “La clave de la sentencia está en una sola palabra del reglamento: ‘puede‘”, explica.
“El artículo 7.4.b) establece dos decisiones sucesivas e independientes: primero anular el partido y luego repetirlo. Pero para la primera utiliza el término holandés ‘kan’, que expresa una facultad, no una obligación”, señala. “El tribunal fue claro: como la KNVB decidió no anular el partido, nunca se llega al segundo paso de repetirlo“.
Ese pequeño matiz terminológico terminó convirtiéndose en el salvavidas jurídico de la federación neerlandesa. “En cierto modo, el fútbol neerlandés ha tenido suerte de que el reglamento dijera ‘puede’ en lugar de ‘debe’“, afirma Navarro. “Si la nulidad hubiese sido imperativa, la KNVB y el propio tribunal se habrían encontrado ante un problema de solución casi imposible”, resalta.
El caso nació a raíz de la situación administrativa de Dean James, futbolista nacido en Leiden pero internacional con Indonesia. Según la legislación neerlandesa, al aceptar representar a determinadas selecciones extranjeras algunos jugadores pierden automáticamente la nacionalidad neerlandesa, pasando a necesitar un permiso de trabajo específico para competir como extracomunitarios.
Los clubes necesitan asesoramiento jurídico continuo, no puntual
Ahí aparece otra de las grandes cuestiones que deja el ‘Passportgate‘: hasta qué punto los clubes deben controlar permanentemente el estatus legal de sus futbolistas. Para Navarro, la respuesta es clara. “Este caso es un recordatorio de algo que no debería hacer falta recordar: los clubes necesitan asesoramiento jurídico continuo, no puntual”.
El experto en derecho deportivo pone como ejemplo al Ajax, el único club que actuó correctamente al tramitar un permiso de trabajo para un jugador con nacionalidad indonesia. Sin embargo, explica que el verdadero problema iba mucho más allá. “Los jugadores afectados ya tenían contrato cuando adquirieron otra nacionalidad. La pérdida de la nacionalidad neerlandesa se produjo de forma automática y por un hecho externo a la relación deportiva”.

Dean James, del Go Ahead Eagles, en un partido de Europa League contra el Olympique de Lyon / GUILLAUME HORCAJUELO
Además, el escenario se complicaba todavía más por las particularidades de algunas selecciones como Surinam. “Los futbolistas que representaron a Surinam obtuvieron un pasaporte deportivo específico que, según afirmó la KNVB, no implicaba perder la nacionalidad neerlandesa. No existe una regla general: el análisis debe ser individualizado”, puntualiza Guillem Navarro.
La resolución también ha reabierto el debate sobre el equilibrio entre la legalidad y la estabilidad competitiva. ¿Debe prevalecer siempre la aplicación literal de la norma? Navarro entiende que no. “La justicia deportiva no puede funcionar con una fórmula rígida ni ignorar la realidad social y el contexto en el que debe aplicarse“.
“No es lo mismo un jugador inelegible en un partido aislado que 133 encuentros afectados simultáneamente
Y el contexto, en este caso, lo cambiaba todo. “No es lo mismo un jugador inelegible en un partido aislado que 133 encuentros afectados simultáneamente, con apenas unas jornadas por delante y sin mala fe por parte de los clubes”, sostiene. Sin embargo, también advierte del peligro de abrir la puerta a una discrecionalidad absoluta por parte de las federaciones. “No puede convertirse en un cheque en blanco. Si así fuera, sería la propia seguridad jurídica la que quedaría en entredicho”.
El ‘Passportgate‘, según Navarro, deja una enseñanza clara para el fútbol moderno. “La diligencia debida en materia de elegibilidad no termina con la firma del contrato, es una obligación continua. El Passportgate no se repetirá… pero más pronto que tarde aparecerá otro problema legal que nadie habrá anticipado“.