Los presidentes de UEFA y de CONCACAF reclaman a Infantino repartir más de 2.000 millones de dólares entre las federaciones
Aleksander Ceferin y Victor Montagliani, presidentes de UEFA y de CONCACAF y vicepresidentes de FIFA, reclaman que la FIFA abra la caja y reparta los ingresos.
Los dos vicepresidentes del organismo han enviado una carta a Gianni Infantino, fechada este 18 de septiembre y en la que ambos firman como vicepresidentes de FIFA, en la que plantean destinar parte de las reservas acumuladas a las 211 federaciones miembro.
Su propuesta: al menos diez millones de dólares para cada una durante el ciclo 2027-2030, por un importe conjunto de aproximadamente 2.100 millones.
El dinero serviría para financiar infraestructuras y proyectos de desarrollo del fútbol. Y llegaría como una aportación extraordinaria, adicional a las cantidades ya comprometidas a través del programa FIFA Forward, que se mantendría íntegramente.
La carta cuestiona directamente la necesidad del proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE), presentado a las federaciones como una fórmula para obtener más recursos mediante la venta de una participación en las competiciones de la FIFA a inversores externos.
Ceferin y Montagliani sostienen que el organismo dispone de capacidad financiera para aumentar las ayudas sin recurrir a esa operación.

29/06/2024 29 June 2024, Berlin: UEFA President Aleksander Ceferin (l) and FIFA President Gianni Infantino in the stands ahead of the UEFA Euro 2024 round of 16 soccer match between Switzerland and Italy at Olympiastadion Berlin. Photo: Robert Michael/dpa DEPORTES Robert Michael/dpa / Robert Michael/dpa / Europa Press
“La FIFA ya tiene capacidad para aportar sustancialmente más a sus federaciones miembro con cargo a su propio balance, sin vender participaciones en sus competiciones y sin pedir nada a cambio a las federaciones”, afirman.
Unas reservas de 6.000 millones de dólares
Los firmantes apoyan su petición en un análisis de los estados financieros y los presupuestos publicados por la FIFA. Según sus cálculos, el organismo se encamina a cerrar el ciclo 2023-2026 con unas reservas de aproximadamente 6.000 millones de dólares, las mayores de su historia y, sostienen, muy superiores a las necesarias para afrontar los ejercicios deficitarios posteriores a un Mundial.
Su estudio apunta que, incluso después de efectuar el reparto propuesto, las reservas no bajarían de aproximadamente 1.500 millones de dólares en ningún momento del siguiente ciclo. Esa cifra sería alrededor de un 50% superior al nivel mínimo de reservas que la propia FIFA había presupuestado para 2023-2026.
La propuesta tampoco fija un techo definitivo. Ceferin y Montagliani plantean que, una vez se conozca con mayor precisión la situación financiera al cierre del año, el Consejo valore un reparto mayor y la posibilidad de repetir una distribución equivalente en 2031-2034.
Una revisión independiente y un mensaje sobre la gobernanza
Los autores reconocen que su análisis es preliminar. Combina resultados publicados correspondientes a 2022-2025 con estimaciones para 2026 y supuestos para el siguiente ciclo. Por ello, solicitan una revisión independiente con acceso completo a las cifras y a las hipótesis utilizadas.
Pero el mensaje va más allá de las cuentas. La carta defiende que las federaciones no deberían tener que elegir “entre desarrollo y buena gobernanza; entre inversión e integridad; o entre apoyo financiero y la capacidad de valorar las propuestas por sus propios méritos”.
Y añade una frase especialmente contundente: “El desarrollo es una responsabilidad institucional de la FIFA, no una cuestión de discrecionalidad individual”.
Ceferin y Montagliani proponen que sus confederaciones completen conjuntamente el análisis y acuerden qué cantidad debería liberarse, para someter las recomendaciones al procedimiento de aprobación correspondiente en la próxima reunión del Consejo de la FIFA.
También anuncian que informarán a los presidentes de las otras cuatro confederaciones para recabar su apoyo.
“Estos recursos pertenecen al fútbol”, recuerdan en una carta que sitúa en el centro del debate cuánto dinero puede repartir la FIFA y bajo qué condiciones.