Mohammed VI indulta a los hinchas senegaleses condenados tras el caos de la final de la CAN
El rey Mohammed VI de Marruecos ha concedido la gracia real a los aficionados senegaleses condenados por los incidentes ocurridos durante la Copa África organizada en territorio marroquí entre el 21 de diciembre de 2025 y el 18 de enero de 2026. La decisión fue anunciada este sábado por el Gabinete Real con motivo del Aïd al-Adha y supone un gesto de distensión en un caso que había adquirido dimensión deportiva, judicial y diplomática.

Senegal, en la Marruecos en la final de la Copa de África 2025 / EFE
Según el comunicado oficial difundido por medios marroquíes, el perdón se concede “por consideraciones humanas” y en atención a las “relaciones fraternales seculares” entre Marruecos y Senegal. El texto subraya además los lazos de amistad, cooperación y fraternidad entre ambos países, y presenta la medida como una expresión de “clemencia, benevolencia, generosidad y espíritu de tolerancia”.
Los seguidores senegaleses habían sido condenados por la justicia marroquí después de los altercados registrados en torno a la final de la CAN, disputada el 18 de enero en Rabat entre Marruecos y Senegal. Aquella noche, marcada por la tensión dentro y fuera del terreno de juego, dejó una larga resaca: sanciones deportivas, polémica arbitral, protestas y procesos judiciales contra varios aficionados visitantes.

El presidente de la CAF respalda la controvertida decisión de la Copa África / EFE
En febrero, un tribunal marroquí impuso penas de prisión a 18 seguidores senegaleses, con condenas que, según diferentes informaciones publicadas entonces, iban de los tres meses al año de cárcel. Los hechos investigados incluían disturbios, daños materiales y actos de violencia relacionados con el caos que rodeó el desenlace del torneo.
La final ya había quedado instalada como una de las más controvertidas de la historia reciente del fútbol africano. Senegal ganó inicialmente el partido por 1-0 en la prórroga, en un duelo de máxima tensión ante la anfitriona Marruecos, tal y como recogió la propia CAF en su crónica oficial posterior al encuentro.
El indulto llega ahora como un movimiento de alto contenido simbólico. No borra los incidentes ni la controversia que rodeó aquella final, pero sí permite cerrar, al menos en el plano humano, uno de los capítulos más delicados de la CAN marroquí. La medida también busca preservar la relación entre dos países con fuertes vínculos políticos, religiosos y sociales.