Queríamos darles la oportunidad de ser felices

“Américo Branco (Oporto, 1990) decidirá su próximo club en los próximos días/semanas. Hay cuatro propuestas sobre la mesa procedentes de clubes de Italia, Suiza, Países Bajos y Portugal”, anunciaba Fabrizio Romano.

El buen trabajo del exdirector deportivo de Ollanense, Coimbra y Tondela en el Fortuna Sittard -van a encadenar nueve temporadas en la Eredivisie por primera vez en su historia- ha tenido recompensa. 

“Cuando miro hacia atrás, lo hago con mucho orgullo. Fortuna pasó de ser un club que luchaba por salvarse en el último momento a convertirse en un club respetado, capaz de competir y pelear por los puestos que dan acceso a la Conference League. Conseguimos dar un estatus diferente al club y ganar respeto dentro del fútbol neerlandés”, asegura a MARCA.

Fortuna pasó de ser un club que luchaba por salvarse en el último momento a convertirse en un club respetado

Américo Branco

A su paso por Países Bajos, desde su llegada en 2023, se convirtió en una ‘rara avis’: “Me genera satisfacción porque ser el único director deportivo extranjero en una Liga bastante ‘local’ no es algo sencillo.Me enorgullece que el trabajo haya tenido repercusión y, sobre todo, que en los Países Bajos hayan reconocido mi trabajo y me hayan tratado con respeto por mi competencia profesional”.

Evita, eso sí, desvelar la ‘fórmula’ de su éxito: “El ‘método Américo Branco’ realmente no existe. Si tuviera que definirlo, diría que es un método basado en muchísimo trabajo y, sobre todo, en la valorización del ser humano y de todos los departamentos dentro de un club. Para mí es muy importante conocer a la persona que hay detrás del profesional. Es importante que todos se sientan valorados y parte del ‘grupo’: desde el propietario/presidente hasta el utillero”.

Me genera satisfacción porque ser el único director deportivo extranjero en una Liga bastante ‘local’ no es algo sencillo

Américo Branco

“También hay que entender las dinámicas que existen dentro de un vestuario, los diferentes momentos del fútbol y cómo conectar todas esas piezas. Un director deportivo necesita una visión global: aspectos técnicos (obviamente), legales, económicos, el contexto social, conocimiento de psicología… porque las mejores decisiones se toman entendiendo el conjunto y trabajando junto al director general o al CEO/DG para hacer crecer al club. Y eso es lo que he intentado hacer en todos los clubes donde he trabajado con un éxito relativo”, prosigue.

Américo Branco, junto a Rodrigo Guth.

700.000 euros de inversión vs. 10 millones de ingresos

Llama la atención, sin embargo, su firme apuesta por jóvenes promesas que no habían terminado de romper en el mundo del fútbol: Halilovic, Ihattaren, Michut, Sierhuis… “Cuando no tienes la capacidad financiera para competir contra otros clubes tienes que ser creativo. Y eso fue exactamente lo que hicimos en Fortuna Sittard. Durante mi etapa ha habido una inversión total aproximada de 700.000 euros: la mitad en traspasos y los demás 50% en variables y pagos condicionados. El resto de los jugadores llegaron libres o mediante cesiones y, aun así, conseguimos generar cerca de 10 millones de euros entre ingresos directos e indirectos por ventas”, sostiene.

Cuando no tienes la capacidad financiera para competir contra otros clubes tienes que ser creativo. Y eso es lo que hicimos

Américo Branco

“Nuestra idea fue construir una base estable con jugadores jóvenes y también con futbolistas que conocieran bien la Eredivisie y aportaran experiencia a la competición. Pero, además, buscamos perfiles muy concretos: jugadores formados en grandes academias, con mucho talento, que quizá habían llegado al primer equipo pero que, por una o otra razón, se habían perdido durante uno o dos años y necesitaban relanzar su carrera. Jugadores que venían de temporadas menos buenas y necesitaban volver a sentirse importantes dentro de un contexto adecuado”, subraya Américo Branco.

Un perfil en el que Ihattaren y Halilovic encajaban como ‘anillo al dedo’. “En los dos casos mi objetivo fue entender primero a la persona y después potenciar el talento. Queríamos darles la oportunidad de volver a ser felices, de sentirse libres para expresar su calidad y recuperar confianza dentro de nuestro entorno”.

Buscamos perfiles muy concretos: jugadores formados en grandes academias que necesitaban relanzar su carrera

Américo Branco

“Lo hicimos con Ihattaren y Halilovic, pero también con otros jugadores como Pandur o Tijjani Noslin. Cuando tienes un club organizado, donde cada persona sabe exactamente cuál es su función y todos trabajan hacia el mismo objetivo, es más fácil ayudar a alguien a tener una segunda oportunidad. Porque valoras su talento, pero también valoras a la persona. Y cuando consigues colocar a un jugador dentro de un entorno positivo, donde todos quieren crecer y hacer crecer al club, las posibilidades de éxito aumentan mucho. Ésa es la clave: un trabajo global, donde todos reman en la misma dirección”, señala el ya exdirector deportivo del Fortuna Sittard.

Finalmente, pese a sentirse valorado y tener contrato en vigor, Branco ha decidido emprender una nueva aventura: “Tengo que agradecer la confianza que los propietarios depositaron en mí. La temporada pasada decidí renovar por dos temporadas, pero durante el desarrollo de esta misma temporada sentí que mi ciclo en Fortuna Sittard había llegado a su fin y fui yo quien tomó la decisión de pedir salir”.

Américo Branco, en la presentación de Edouard Michut.

Américo Branco, en la presentación de Edouard Michut.

Su futuro, por ahora, es una incógnita: “Ahora mismo toca analizar con calma las propuestas que puedan aparecer y gestionar bien mi carrera. No se trata simplemente de aceptar una oportunidad, sino de entender el proyecto. Cuando un club cambia de dirección deportiva normalmente significa que existen desafíos importantes, y lo primero es comprender la complejidad del contexto, las necesidades reales y valorar dónde puedo entrar y generar impacto, como he intentado hacer en todos los clubes donde he trabajado”.

Ahora toca analizar con calma las propuestas que puedan aparecer. No se trata de aceptar una oferta, sino de entender el proyecto

Américo Branco

Rehúye, eso sí, de los proyectos cortoplacistas: “A lo largo de mi carrera siempre he tenido etapas largas en los clubes. La única excepción fue cuando fui traspasado a otro proyecto. Y creo que en todos los casos dejé una identidad clara, una estructura y buenos resultados”.

Américo Branco, hablando por teléfono.

Américo Branco, hablando por teléfono.

Resulta imposible no preguntarle qué lugar ocupa LaLiga en su ‘hoja de ruta’: “Nunca he escondido públicamente que España e Italia son dos países y dos ligas que siempre me han atraído mucho. Son contextos extremadamente exigentes desde el punto de vista técnico, donde además históricamente no es habitual ver direcciones deportivas extranjeras, o cuando las hay, suelen existir metodologías muy arraigadas a la cultura local. Soy consciente de esa dificultad y tengo un enorme respeto por ello. Pero también conseguí adaptarme a un entorno como el neerlandés, que es igualmente muy conservador en cuanto a estructuras de dirección deportiva y técnica. Por eso creo que, con el contexto adecuado y en el momento adecuado, puedo demostrar mi trabajo también en España o en Italia“, responde.

Nunca he escondido públicamente que España e Italia son dos países y dos ligas que siempre me han atraído mucho

Américo Branco

“Dicho esto, no cierro la puerta a otras posibilidades”, matiza Américo Branco, que confía en escalar posiciones en el mundo del fútbol, como si del Fortuna Sittard se tratara: “Siento que estoy en un momento de mi carrera donde el siguiente paso debería ser entrar en una de las cinco grandes ligas europeas o llegar a un proyecto que, incluso estando fuera de ellas, me permita competir por títulos y jugar competiciones europeas. Necesito ese desafío competitivo para seguir evolucionando como persona y como director deportivo”.

Ambición, desde luego, no le falta. “Dentro de algunos años me gustaría poder llegar a uno de esos clubes que forman parte del grupo de las 25 o 30 instituciones más importantes del fútbol europeo”, confiesa Américo Branco. Su método, aunque diga que no existe, es todo un ‘descubrimiento’.

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