“Quería darle un abrazo y decirle que sé lo que se siente”

El fútbol, como cualquier otro deporte, no entiende de justicias. En una final marcada por el duelo táctico planteado entre Luis Enrique y Arteta, la actuación de Gabriel Magalhaes sobresalió por encima del resto de protagonistas. Sin embargo, en el recuerdo colectivo quedará como el hombre cuyo fallo en el lanzamiento decisivo de la tanda le negó al Arsenal la primera Champions de su historia.

PSG 1-1 (4-3) Arsenal Resumen Champions League

Gabriel, a pesar del importante desembolso —26 millones de euros— para sacarlo del Lille allá por 2020, tampoco aterrizó en el Emirates con un gran cartel. “Estoy encantado de estar aquí y espero hacer muy felices a los aficionados”, prometía en su presentación. Apenas tenía 22 años. Pero, junto a los Odegaard, Saka y Martinelli que ya integraban aquella plantilla, fortificó la columna vertebral de un Arsenal que fue evolucionando al ritmo que ellos han ido marcando.

Comenzó formando dupla con David Luiz y, un año después, ya la acompañaron con Ben White. Pero fue con la vuelta de cesión de Saliba en 2022 cuando ambos empezaron a sentar las bases de lo que, hoy por hoy, es la mejor pareja de centrales del planeta. “Desde que llegó y empezamos a jugar juntos, hemos madurado mucho. Nos entendemos y cada temporada intentamos mejorar”, analizaba Gabriel recientemente.

Desde que llegó y empezamos a jugar juntos, hemos madurado mucho

Gabriel, jugador Arsenal

“Si me preguntas qué quiero de mi central, quiero que domine las dos áreas. Eso es lo que hace Gabriel. Defiende como un central de clase mundial y ataca como un delantero de clase mundial”, exponía Mikel Arteta sobre un Gabriel Magalhaes que, además de ser el jugador que más ha utilizado (22.228’) como entrenador del Arsenal, se ha convertido en la gran amenaza que saca brillo a la pizarra de Nicolas Jover. Ya es, de hecho, el cuarto central con más goles (24) en la historia del Arsenal.

Ahora bien, esto no es más que un ‘plus’ en su juego. “Cuando miras su presencia, la forma en la que lidera al equipo, cómo habla con la gente, su lenguaje corporal… No es casualidad que haya evolucionado hasta convertirse en uno de los mejores centrales del mundo”, confesaba Arteta. Como diría Ancelotti, su seleccionador en Brasil, es un central pesimista. Domina el espacio aéreo, no rehuye un duelo, siempre está bien ubicado en el campo y, por encima de todo, disfruta defendiendo.

Radar de Gabriel (Champions 25-26)DRIBLAB PRO

Siendo el segundo central de esta Champions con más bloqueos realizados (13), el tercero con mayor porcentaje de duelos aéreos ganados (70.8%) y el octavo con más despejes completados (52), su actuación en la final estuvo a la altura de las firmadas por algunos de los mejores centrales en la historia de la competición. Inconmensurable a la hora de defender el área, llevó a cabo hasta 15 acciones defensivas —Entre Mosquera, Saliba e Hincapie hicieron 19— sin cometer una falta ni ser regateado ni una sola vez.

Nunca había tirado un penalti a lo largo de su carrera. Pero estaba crecido. Agigantado. Seguro de sí mismo. Por eso, como el líder sin brazalete que es, solicitó ejecutar el quinto lanzamiento. Por el desarrollo de la tanda, no iba a ser el que le diese el título al Arsenal, sino el que sirviese para sobrevivir. Tomó carrerilla, realizó una ‘paradinha’ para examinar las intenciones de Safónov… y su disparo se fue por encima del larguero.

Normalmente, los lanzadores son Saka, Odegaard y Havertz. Pero, sin ellos, otros jugadores debían dar un paso al frente

Arteta, entrenador Arsenal

“Es cruel, pero así es el fútbol. Ganamos juntos y perdemos juntos. Sin ellos [también menciona el penalti de Eze] no habríamos ganado la Premier. No serán los últimos en fallar. Todos lo hemos hecho alguna vez”, reconocía Rice después del partido. “Gabriel quiso tirar el quinto penalti. Normalmente, los lanzadores son Saka, Odegaard y Havertz. Pero, sin ellos, otros jugadores debían dar un paso al frente. Preparamos este momento”, explicaba Arteta.

No había vuelta atrás. El sueño había quedado destrozado y él estaba en la foto. Los jugadores del Arsenal hincaban rodilla, mientras que los del PSG salían a celebrar… excepto uno. Gabriel, con los ojos empapados en lágrimas, fue consolado por un Marquinhos —formarán la pareja de centrales de Brasil en el Mundial— que, minutos más tarde, alzaría al cielo de Budapest la segunda Champions del PSG.

Marquinhos abraza a Gabriel

Marquinhos abraza a GabrielEFE

“Lo primero que pensé fue en el penalti que yo fallé en el último Mundial. Sé lo difícil que es vivir ese momento. Es un peso enorme el que recae sobre tu espalda”, apuntó Marquinhos. “Simplemente quería darle un abrazo y decirle que sé lo que se siente. Quería felicitarle porque hizo una temporada increíble. Pronto estaremos juntos en la selección y lo necesitamos”, remarcó el capitán del PSG.

El tiempo lo cura todo… pero Gabriel deberá aprender a convivir con esta foto. “Es doloroso. Pero estoy orgulloso de este equipo y de lo que hemos logrado juntos esta temporada. Gracias a nuestros aficionados y disfruten de la fiesta de hoy”, escribía en sus redes sociales. Por su carácter, seguro que ya está buscando la manera de sanar esta herida.

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